—Señor, acá no sucede nada por lo que tenga que preocuparse uno de los grandísimos cinco Saulen que se encuentran bajo el mando de nuestro sexto general —Dijo el gigante Sapo.

—Si es así entonces este lugar no requiere de mi presencia —Dijo mientras se daba vuelta para poder volver a lo que estaba haciendo.

—Espere señor. Este hombre sapo esta yendo en contra de su majestad —Dijo Kuro.

Al escuchar esto el Saulen se da vuelta y mira con la mitad con piel de su rostro y con la otra mitad esquelética al sapo y dice…

—Como que estas yendo en contra de su majestad —dijo enojado y con un tono muy serio.

—No es cierto mi señor. Ellos están mintiendo.

— ¿Por qué razón te opones a su majestad?

—Yo no me opongo a él, solo estoy dando mi opinión acerca de que está mal que las diferentes especies se puedan relacionar sexualmente.

—No me importa si estas en contra o no, pero con qué razón arman tanto alboroto en las pacificas calles de nuestro reino.

—Señor, este hombre sapo no nos quería vender un pendiente y se enojó y me lanzo solo por estar enamorado de alguien de otra especie.

— ¿Es eso cierto? —Pregunto el Saulen a la gente que se encontraba alrededor viendo lo que sucedía.

Todos asintieron que era cierto lo que decía el sapo que todavía se encontraba en el piso.

—Conque así son las cosas.

—No crees que es una tontería iniciar esta pelea solo porque no estás de acuerdo con algo —Decía el Saulen mientras miraba con una cara seria al hombre sapo.

—Pero señor…

—Ya cállate

—Pero señor…

—Dije que te cayes

—pero…

De repente cuando el sapo estaba por terminar de hablar el Saulen va a una gran velocidad hacia donde se encontraba el sapo y le mete una cachetada y debido a esto termina siendo lanzado hacia su puesto que termina destruido.

—Odio a la gente que me hace perder el tiempo con estas peleas tontas. Creo que ya son cinco en el día con esta.

—Tendré que avisarle a Nazar con respecto a estas tonterías que hace la gente —Dijo en voz baja el Saulen.

Después de esto Kuro y Ela se acercan al Saulen y dicen…

—Muchas gracias por avernos ayudado con ese tipo.

—No te preocupes, he lidiado con gente más tonta y testaruda que él.

—Pero de igual manera estamos muy agradecidos —Dijeron ambos con una sonrisa.

Después de esto el Saulen se acerca hacia la tienda en donde estaba el sapo y le pregunta a Kuro y Ela…

— ¿Cuál es el pendiente que buscaban?

Luego de escuchar esto Ela señala el pendiente que había elegido…

—Conque es este…

—Es muy lindo…

Después de decir esto el tira unos Mitis (Dinero del imperio Orbis) en la cara del sapo y dice…

—Espero que no te quejes porque haya comprado esto.

—Ca..ro..quie..no. (Claro que no) —Había hablado de esta manera por lo tonto que había quedado después de recibir tremendo golpe por parte de él.

—Bueno, este es mi regalo para los novios —Decía mientras le entregaba el pendiente a los novios.

—Muchas gracias —Dijeron ambos.

Después de entregarles el pendiente, tanto Kuro como Ela fueron alejados del Saulen. Esto se debía a que un montón de gente había rodeado al Saulen para preguntarle y hablar con él, ya que todo lo que esté relacionado con su majestad, los generales y sus sirvientes era muy famoso dentro del imperio Orbis. Era como ver a personas famosas caminando por las calles.

—Muchas gracias a todos por tratarme de esta manera…

De repente la mente del Saulen es interrumpida por una llamada telepática de Nazar…

Nota: Acabo de cambiar los dispositivos que Yossu les entrego a los generales por el concepto de llamadas telepática porque de esta manera me parece mucho más cómodo y mejor.

Todos estaban viendo como el Saulen se había quedado quieto mientras que con el dedo esquelético se tocaba la oreja.

—Que es lo que desea mi señor Nazar.

Todos al escuchar esto se quedaron impresionados por ver como él hablaba con Nazar.

—Me gustaría que te reúnas conmigo encima de las murallas internas de la ciudad.

A través de la llamada se podía notar el tono serio con el que siempre habla Nazar.

—Como usted diga mi señor. Ahora me dirijo hacia haya.

Después de esto la llamada finalizo, y él dijo…

—Lo siento, pero el general Nazar me está llamando a una reunión.

Cuando termino de decir esto el se fijo hacia un costado y vio como desde lo lejos de la calle venia un ser con alas a una gran velocidad que provocaba varias ráfagas de viento por donde pasaba.

—Quien es el tonto que está haciendo lio en esta zona —Dijo enojado el Saulen.

Cuando ese ser llega al frente del Saulen todos los que se encontraban a su alrededor gritan…

—Acaso estás loca.

—Cómo vas a volar por las calles de esta manera.

El Saulen se pone a observar a este ser de manera más detallada y cuando se da cuenta de quién era este ser él se arrodilla para mostrar respeto y dice…

—Todos arrodíllense. Están en presencia de la segunda general.

Todos los que se encontraban alrededor de Izet se arrodillaron y los que habían gritado esas palabras de ofensa a Izet se encontraban arrepentidos por lo que habían dicho mientras se encontraban agachados.

Kuro y Ela no se encontraban para nada aterrorizados por la presencia de Izet, ya que ellos estuvieron con ella cuando estaban en la expedición con su majestad no hace menos de unas horas.

 

—Que es lo que desea la segunda general en esta zona.

—Tu ¿Quién eres? —Pregunta Izet.

—Yo soy uno de los Saulen del sexto general.

—Saulen…mmmmmm… Me suena ese nombre.

—ahahahhaha, Ya me acorde.

—Por lo que se son creaciones de Nazar o no.

—Está en lo cierto segunda general.

—Ya me parecía, ya que Nazar me hablo un poco de ustedes.

—En serio— Dijo sorprendido el Saulen.

—claro que sí. Estoy muy agradecida con ustedes los Saulen, ya que se encargan de mantener el orden en la ciudad. Se los agradezco como la encargada de la administración del reino.

—Muchas gracias. Estoy muy honrado por esas palabras y por poder hablar con usted.

—Por cierto, cómo te llamas Saulen y porque no estuvieron en la presentación de sirvientes que acaba de hacer su majestad.

—Me llamo Leto y nosotros los Saulen no pudimos estar, ya que estamos encargado de proteger el orden en la ciudad junto con otras creaciones de nuestro general.

—Espero que su majestad no se haya enojado por esto —Dijo Leto.

—No te hagas problemas. Su majestad esta igual de agradecido que yo.

—Me complace escuchar esas palabras.

—Bueno, ahora a lo que vine —Dijo Izet mientras desaparecía y aparecía cerca de Kuro y Ela.

 

-Continuara-