Reencarnar en una mazmorra fantástica suele venir acompañado de habilidades tramposas o un linaje legendario, pero para este protagonista, el destino fue implacable: despertó como un esqueleto raso de nivel uno, el monstruo más débil y desechable de todo el laberinto.
Sin piel, sin músculos y con huesos frágiles que se rompen con un solo golpe, deberá utilizar su astucia, trampas ingeniosas y la habilidad única de asimilar los huesos de sus enemigos caídos para evolucionar paso a paso hasta convertirse en el Emperador No-Muerto de la mazmorra.





