Los niveles inferiores del castillo albergaban una red de túneles excavados en la roca madre que conectaban con las antiguas ruinas del imperio caído.
Vermud descendió con una antorcha mágica para inspeccionar las trampas mecánicas instaladas por los artesanos enanos renegados.
—El piso falso del tercer pasillo está calibrado para ceder ante un peso superior a ochenta kilos —explicó el maestro artesano, golpeando las baldosas de piedra con su martillo—. Cualquier caballero con armadura pesada caerá directamente a la sala de agua estancada sin sufrir fracturas letales.
—Excelente diseño —elogió Vermud—. Lo importante es que pierdan tiempo secando su equipo sin que tengamos que limpiar manchas de sangre del suelo antes de la batalla final.

