Roland es un antiguo príncipe legendario que murió hace trescientos años y se convirtió en un Liche inmortal para salvar a su reino. Atrapado con un Sistema de Juego absurdo que solo le otorga puntos por cometer actos de «justicia» mientras todos los dioses del panteón lo consideran el mayor villano del mundo, Roland decide construir una ciudad subterránea libre de prejuicios.
Una obra maestra del humor negro y la fantasía deconstruida, donde los dragones demandan por derechos laborales y los paladines descubren que las leyes arcanas son más efectivas que las espadas sagradas.





