En el taller metalúrgico de Border Town, el sonido rítmico del pistón de hierro golpeaba con cadencia industrial. Roland Wimbledon ajustó las gafas de protección y observó el manómetro de bronce acoplado a la caldera de alta presión.
Anna mantenía una llama verde esmeralda de temperatura perfecta concentrada en la cámara de combustión.
—La presión se mantiene estable en seis bares —informó Roland—. La combinación del fuego mágico de Anna con nuestras aleaciones supera las primeras máquinas de la Revolución Industrial.
—Preparen los planos para la fábrica de cemento. Antes de que llegue el invierno, convertiremos a Border Town en una fortaleza inexpugnable.

