En el corazón de la Cámara del Espíritu Silencioso, Zhou Yu contempló el flujo de las runas cósmicas que giraban en su mar de conciencia.
Cada respiración profunda purificaba los meridianos de su cuerpo mortal, acercándolo un paso más a la comprensión de las leyes eternas del Dao primordial.
—El camino hacia el reino divino requiere desprenderse de las ataduras mundanas —declaró Zhou Yu mientras un anillo de luz dorada se manifestaba alrededor de su figura.

