La medianoche cayó sobre la fortaleza mientras los cuatro generales celestiales se reunían alrededor de la maqueta tridimensional del valle.
Vermud movió las figuras de madera que representaban a la vanguardia enemiga.
—El héroe intentará cruzar el desfiladero de las sombras usando un hechizo de invisibilidad colectiva —analizó Vermud—. Freya colocará un muro de escarcha en la salida este para obligarlos a desviarse hacia el laberinto de espejos, donde el ladrón del grupo agotará sus ganzúas abriendo puertas falsas.
Los generales asintieron con miradas de respeto genuino. A pesar de ser un humano común sin poderes mágicos, su visión estratégica superaba a la de los reyes demonio de siglos pasados.

