Las campanas de bronce del Santuario de las Nueve Estrellas resonaron a través de los tres mil reinos cuando Zhou Yu colocó su mano sobre el Altar del Origen.
Constelaciones vivientes se proyectaron sobre el techo del templo, reflejando el orden cósmico que gobernaba el destino de todos los seres vivos.
—El ciclo de la reencarnación ha sido alterado por las fuerzas del abismo exterior —leyó Zhou Yu en las líneas de destino del altar—. Ha llegado la hora de que el semidiós descienda al mundo inferior para restaurar el equilibrio perdido.

