Capítulo 21
La Mazmorra y el Maestro Cruel
Kristin sentía la calidez de Kai a través de su mejilla, aunque le daba vergüenza, no lo rechazó, a pesar de que cualquier persona que los viera malentendería su relación, no, de hecho, era un error decir cualquier persona, ya que había otros humanoides aparte de personas en la ciudad, aun así, eso no la molesto en absoluto, una mujer de vestido y un hombre de camisa blanca y pantalón marrón, era una vista que a cualquiera le daría la impresión de ser una pareja.
La seriedad se transmitió claramente a través de sus palabras, podría ser algo que haya sucedido cuando perdió la conciencia, Kristin sujeto la mano en su mejilla y respondió.
— está bien… — Kristin permaneció en silencio un breve momento, quería disfrutar de esta cálida sensación un poco más, no podía evitar pensar en qué momento su relación había avanzado tanto, tal vez se debía a la osadía y libertades que Kai se tomaba al tratar con ella, pero también era consciente de que era ella la que lo permitía, puesto que nunca le molesto y tampoco tenía la intención de alejarlo ahora.
— Regresemos a la posada — dijo Kristin alejando la mano de Kai levemente
— sí… pero primero quiero comprar algunas cosas
— ¿Qué quieres comprar?
— algo de ropa, solo tener esta… se siente incómodo
Aunque le pareció un poco extraño que solo tuviera una prenda dentro de su bolsa infinita, respondió rápidamente.
— Conozco una tienda cerca de aquí, pero, debemos apresurarnos o cerrarán — comenzó a caminar a paso veloz mientras tiraba del brazo a Kai.
Kai sabía que tendría que acostumbrarse a la vida en este nuevo mundo, al menos hasta que pueda regresar, pero… ¿En verdad debería regresar?, este mundo era limitado en cuestión de la calidad de vida de las personas, pero, por otro lado, para Kai como un artista marcial era ideal para poner en uso sus habilidades, desde que llegó se sintió más vivo, la emoción, adrenalina, alegría… todas las emociones que con el tiempo dejó de sentir regresaron.
Escogió cuatro mudadas de prendas, camisas, pantalones y ropa interior, aunque no había mucha variedad, para Kai eso no era importante, el calzado era simple, pero cómodo, por todo había pagado tres monedas de oro y ocho monedas de plata con treinta monedas de bronce.
Cincuenta monedas de bronce hacían una de plata y a su vez diez monedas de plata hacen una de oro, las monedas de todos los países eran de igual valor, uno por uno, estas eran hechas por los enanos herreros con los recursos de cada reino, esto es lo que volvía factible la participación de miembros de otros gremios a pedido de nobles en otros países, los gremios eran independientes en las decisiones que tomaban, los reyes en acuerdo mutuo acordaron la independencia de estos evitando así el uso de sus miembros en acciones militares.
Kristin estaba nerviosa, pensando en el tema del cual quería Kai que hablaran, ¿Qué querría decirle? Aunque intentaba no podía hacerse una idea, su estómago daba señales de nerviosismo.
La cena ya había concluido, pero el tema no había sido abordado, lo que la hizo pensar que harían respecto a la habitación, no había muchas posadas que contarán con establos, podrían pagar a medias la habitación de dos, ya que en esta no tenían habitaciones libres, no, de hecho esa era su mejor opción, la mayoría de los aventureros de level bajo no usaban las posadas, porque a medida que suban su level debían hacer lo mismo con su equipamiento, por lo que debían ahorrar tanto como podían, considerando que las misiones que podían tomar eran de un botín bajo, aun con level 25 las misiones que podrían tomar seguían teniendo un bajo botín, por lo que tendrían que comenzar a ahorrar, mucho más si tendrían como objetivo la casería en las mazmorras, las mazmorras eran la manera más rápida de aumentar su nivel, proveían no sólo un suministro monetario sino que una constante situación de combate donde pulir las habilidades o practicar los hechizos aprendidos, pero conforme avanzaran en la mazmorra debían adaptar su equipo, cambiar su armadura a metales más resistentes que el acero.
Las mazmorras están compuestas con niveles de piso y cada nivel tiene una biodiversidad de criaturas que se generan dentro de la misma mazmorra, conforme se avanzaba el ambiente cambiaba junto con el nivel de los monstruos que la habitan, al derrotar un monstruo, en algunos, su cuerpo se consolidaba en un cristal, este cristal era muy utilizado y de gran valor, pero las probabilidades de que suceda eran muy escasas, algunos otros monstruos dejaban tras su muerte ítems consumibles, estos eran la fuente de ingreso para los aventureros que ingresaban en las mazmorras.
Kristin se absorbió en sus pensamientos, para cuando regresó en sus sentidos se dio cuenta de la seriedad en el rostro de Kai, no, era diferente, era la tensión del combate, ¿se había molestado por su falta de atención?, por un momento considero pedir disculpas, pero de pronto se acercó el posadero.
— señorita… — llamó a Kristin sacándola de sus pensamientos
— ¿sí?
— se ha desocupado una habitación
La noticia la sorprendió, pero aún más la sorprendió la rápida respuesta de Kai al ponerse de pie.
— no hace falta, estamos conformes con una sola habitación — cogiendo a Kristin del brazo, la llevó a la habitación.
Kristin estaba confundida, no lograba comprender las acciones de Kai, la fuerza con la que jalaba su brazo era alta, lo suficiente como para no dejarla escapar por mucho que se resistiera, fue cuando comprendió la gran diferencia de fuerza que existía entre ambos a pesar de tener el mismo level.
La puerta de la habitación había sido cerrada por Kai, mientras este arrinconaba a Kristin contra la pared a un lado de la cama, la luz de la luna entraba por la ventana junto con el frio viento que acompañaba la noche haciendo ondular las delgadas cortinas blancas, Kristin estaba confundida, pero, aun así, no se resistió, ¿Por qué?… no dejaba de preguntarse a sí misma, por un lado, estaba asustada y por otro estaba emocionada, pero, aun así, sabía que debía resistirse, esta no era la forma en la cual quería que ocurrieran las cosas.
— No… detente… — dijo deteniendo el avance de Kai con sus manos.
A pesar de querer resistirse, sus brazos no tenían la fuerza necesaria, no, en realidad era que no ponía la fuerza necesaria, su cuerpo no respondía como debía, podía sentir la respiración de Kai, en algún momento se había acercado lo suficiente para que sus rostros estuvieran lo suficientemente cerca para que su respiración se mezclaran y su cuerpo estuviera rodeado por los brazos de Kai.
Antes de que pudiera poner alguna resistencia sus labios fueron sellados por los de Kai, sintió que la fuerza de su cuerpo se desvanecía, era muy diferente a cuando ella lo hizo mientras Kai estaba dormido, Kai había colocado la mano en su mejilla, era un agarre suave, cálido, ¿era así cómo se sentía un beso?, en un momento sus labios se separaron dejándola respirar, pero de sus labios salió un gemido que no pensó que podría hacer, causado por la estimulación que le provocaba los labios de Kai en su cuello, de pronto los labios de Kai se acercaron a su oído, la respiración expulsaba un cálido viento dentro de estos haciéndola estremecerse.
— no te has dado cuenta… pero un rogue ha estado acechando —susurró Kai cerca de su oreja.
Había intentado comunicarse con ella telepáticamente desde que entraron a la habitación, pero no había tenido éxito, Kai pudo sentir el instinto asesino del rogue hacia Kristin desde que estuvieron en el comedor, por lo que se opuso a dejarla sola en otra habitación, entendía que si quería protegerla debía eliminar la amenaza ahora qué sabía dónde estaba, por lo que creó el escenario perfecto incitándolo para que atacara ahora que estaba preparado.
A los pocos segundos de ingresar a la habitación, sus sentidos captaron el movimiento de las cortinas sin una ráfaga de viento que la provocara, al igual que el leve sonido de la madera del piso crujir por el peso que se asentaba sobre estas, a pesar de estar dentro de la habitación su objetivo avanzaba lento, evitando hacer evidente su avance, seguramente era consciente que el sonido de la madera lo delataría por lo que avanzaba pacientemente, aunque lamentaba tener que hacer esto de esta manera, debía seguir con el juego.
Kai no disponía de ninguna arma, al igual que Kristin, pero para Kai, sus puños y todas las partes de su cuerpo eran un arma y a pesar de no poder ver a su objetivo, su audición le daba una ubicación aproximada.
Informando a Kristin de la situación y antes de que esta pudiera reaccionar a sus palabras, Kai concentró su magia con una simple orden.
— Miedo… —susurro levemente
De su cuerpo salió una leve ráfaga de viento y después de esta un aura negra emergió, pero en ese mismo momento junto con el viento su cuerpo se dio la vuelta y usando toda su velocidad se dirigió a su objetivo que estaba unos pasos detrás, de entre todas las técnicas que poseía decidió dar una patada lateral con todas sus fuerzas, ya que era la que le permitía abarcar una gran área, sus ojos no captaban nada, pero su sentido del tacto captó la sensación del cuerpo de su enemigo, a través de su pierna sintió cómo se rompían los huesos de su enemigo, Kai había concentrado magia en su pierna al igual que una vez lo hizo en su mano, en ese momento no le dio importancia, pero ahora entendió que su efecto era incrementar su poder destructivo y una sonrisa retorcida apareció en su rostro.
Kristin estaba completamente congelada por el miedo inducido por la magia de Kai, como maga ella entendía cuál fue el hechizo usado, pero algo no estaba bien, era completamente diferente, era como si… simplemente hubiera expulsado su magia, lo notaba por el descontrol que sentía proveniente de ella, a pesar de que un mago podía incrementar sus reservas de mana y por ende fortalecer su magia, está también era afectada por otras variables, una de ellas era la pureza o concentración que tenía la misma, es decir, dos magos podían lanzar el mismo hechizo siendo del mismo level, pero uno sería más fuerte que el otro, esto se debía a la pureza, su poder mágico era más puro, es decir más concentrado que el otro, aunque los dos gastaran la misma cantidad de mana la magia de uno sería más fuerte que la del otro.
La magia podía obedecer la voluntad del mago con simple concentración, pero había un límite de cuánto poder podía obtener de esa manera, ahí era donde entraban en juego los conjuros, los conjuros moldeaban la magia, permitiéndole ser más precisa, poderosa y versátil, por ejemplo, todo mago hábil podía manifestar fuego con solo pensarlo, pero con el conjuro adecuado este se volvía una bola de fuego, un muro de fuego, una lanza, una flecha, un escudo, es decir, los conjuros moldeaban el fenómeno controlando perfectamente la magia.
Pero Kai simplemente había dado una orden y había llegado a obtener un efecto tan fuerte, eso le dio a entender a Kristin la concentración mágica que tenía su mana, aunque estaba confundida por los eventos, esto se desvaneció al ver el cuerpo de un hombre caer al suelo a unos metros de Kai, gritando de dolor, su brazo estaba doblado en una forma antinatural, ella podía ver el hueso salir de su armadura de cuero y la sangre brotando de este, en ese segundo el hombre corrió a la ventana, pero Kai de algún modo ya se encontraba delante de él, la mano de Kai lo sostuvo del rostro deteniendo su avance de modo que sus pies se desprendieron del suelo por la fuerza y rapidez con la que lo detuvieron, entonces Kai uso todas sus fuerzas para estrellar su cabeza contra el suelo rompiendo la madera y enterrándola en esta.
Por un momento Kristin sintió una gran presencia proviniendo de Kai lo que la hizo verlo más grande e imponente, el hombre estaba completamente inmóvil, no sería exagerado decir que probablemente estuviera muerto, Kristin se acercó despacio a Kai mientras escuchaba el alboroto que se acercaba desde afuera, por un momento la confusión dejó escapar una pregunta por sus labios.
— ¡¿Qué eres tú?!
¿Eran acaso esas las habilidades de un monje?, Kristin no podía evitar hacerse esa pregunta, los monjes eran guerreros que utilizaban su propio cuerpo para pelear y aunque había pocos de estos, eran conocidos por ser extremadamente fuertes capaces de batirse en combate contra cualquier clase.
— Yo… no soy de este mundo — dijo Kai mirando la sangre en su mano con la que sujetó el rostro del rogue, su agarre fue tan poderoso que aplastó su rostro completamente.
Por unos momentos, Kristin no supo cómo responder y su expresión de miedo por efecto de la magia se manifestó fácilmente por el descontrol de sus emociones.
— puede que no me creas… pero, desperté en el bosque, como te dije, solo que si recuerdo quién era… qué hacía, de donde vengo… — Kai solo podía ver miedo en el rostro de Kristin y sintió gran pesar dentro de su corazón.
El alboroto ya estaba al frente de la puerta del cuarto y el posadero y varios huéspedes entraron con armas en mano.
— ¡¿Qué sucede aquí?! — gritó el posadero.
Por un momento Kai miró a Kristin, pero está aún tenía una expresión de miedo en el rostro.
— Este hombre intentó asesinar a mi compañera — contestó Kai mientras salía de la habitación.
Al ver que se marchaba, Kristin reaccionó intentando detenerlo, pero fue interceptada por la muchedumbre, para cuando logró librarse de ellos salió en busca de Kai, pero no lo encontró, ni a este ni a Escarcha, desesperadamente intentó llamarlo telepáticamente, pero no tuvo éxito, para que la magia funcionara ambos debían ser conscientes de la presencia del otro y mantener cierto grado de concentración, al igual que Kai no había podido contactar con ella antes por el desorden en sus pensamientos.

