VVC – Capítulo 680

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Capítulo 680: Vamos al Salón Tianju a observar la escena


Todo quedó en silencio, pero finalmente, la voz de Huang Tu pudo ser escuchada nuevamente, “¿quién está en el mismo equipo que Yun Qingluo? ¿Cuáles son sus fuerzas?”

El Mensajero Chenge lo sabía todo y lo reporto, “está haciendo equipo con Le Qingxing y Le Zixing. ¡Ambos son los mejores de los mejores! ¿Y si el equipo de la Señorita Gu pierde la pelea…?”

El Señor permaneció en silencio por un momento. “¿Tiene algo que ver conmigo que ella pierda o no?”

El Mensajero Chenge quedó en silencio.

Parecía que el Señor realmente la había dejado ir y ya no le prestaba más atención a ella. Ahora uno sólo podía desearle suerte a la pequeña.

Afortunadamente, la pequeña tenía habilidades útiles para sobrevivir. Incluso si estaba sola, podía manejar el ritmo de su vida sin problemas y no requería que otros se preocuparan por ella. Honestamente, a él le gustaba la chica. Estaba absorto en sus propios pensamientos cuando la tablilla de jade de su cintura se iluminó. La recogió y vio el rostro de pánico de Mu Feng, “¡Mu Leí, algo anda mal en el Reino de Feixing!”

Mu Leí se puso tenso y preguntó, “¿qué ocurre?”

“Hay una ciudad en el Reino Feixing que fue masacrada en una noche. Los cuerpos lucen sospechosos y sólo un sobreviviente logró entregar el mensaje. El Emperador se puso furioso y envió gente a investigar ese incidente. Sin embargo, todas las personas que fueron enviadas no regresaron. El Emperador envió a un general en la siguiente ocasión y nuevamente no regreso. Todos los demás en el Reino Feixing están nerviosos, ¿deberíamos involucrarnos en esto?”

Mu Leí respiró hondo, “¿Rong Che tiene alguna reacción?”

“No, él probablemente no tenga ni idea todavía. De acuerdo al explorador, el Emperador le ha concedido una larga licencia de medio año debido a sus serias heridas. Ahora pasa su tiempo en la residencia del Octavo Príncipe disfrutando de la naturaleza en la compañía de hermosas damas”.

Mu Leí informó inmediatamente al Señor de lo que acababa de escuchar de Mu Feng. No podía contener su pregunta, Mi Señor, ¿hemos resguardado a la persona equivocada?”

El Señor no pareció reaccionar, así que Mu Leí no se atrevió a continuar con sus preguntas. El Señor había estado muy malhumorado recientemente y cuando era infeliz, le gustaba darles problemas. Por tanto, Mu Leí no quería meterse en problemas innecesarios.

Unos momentos después, la puerta fue abierta. Huang Tu salió por la puerta y le dio a Mu Leí una orden, “Mantén nuestras cosas a salvo, mañana iremos al Salón Tianju para observar la escena”.

Mu Leí no respondió nada. Pensó que el Señor iba a ir al Reino Feixing para resolver el caso, pero lo que había dicho estaba fuera de sus expectativas.

“Mi Señor, ¿no deberíamos involucrarnos en la investigación? Es una rara oportunidad para nosotros como sus enemigos de finalmente hacer un movimiento”.

Huang Tu lo miró con una mirada crítica, como si Mu Leí acabara de decir algo estúpido. Mu Leí ahora dudaba de su propio comentario. Entonces, el Señor lentamente dijo, “si un lobo quiere comerse a un cachorro de tigre, pero el tigre está resguardando la posición superior… ¿Qué es lo que haría?”

Mu Leí no esperaba que el Señor le contará algunas historias para dormir. No pensó dos veces y respondió, “por supuesto que intentaría alejar al tigre”.

“Y, ¿sería suficiente si el tigre dejará la cueva?”

“De ninguna manera, tendría que hacer que el tigre se fuera lo más lejos posible. Sólo cuando el tigre fuera atraído lejos de las montañas, entonces podría saborear a sus cachorros”.

Para entonces, Mu Leí parecía haberlo comprendido. “Lo que el Señor quiere hacer es engañarlos al alejarlos de su atrincheramiento, ¿correcto?”

El Señor se complació mucho, “tu inteligencia finalmente ha regresado”.

Mu Feng quedó sin palabras, pero aún estaba confundido, “Mi Señor, ¿pero cómo supo que a lo que están apuntando es el Salón Tianju y no a otro lugar?”

El Señor parecía estar sido bastante confundido por él. Le contesto con otra pregunta, “¿hay algún otro lugar en donde haya puesto a mis cachorros de tigre?”

“Muy bien”, dijo Mu Leí.

Comenzó a hablar pero no dijo nada. El Señor estaba impaciente, “si tienes algo que decir, dilo”.

“Mi Señor, en mi opinión, quizás piense que el Salón Tianju es el lugar donde pones tus cachorros, pero el enemigo puede no pensar lo mismo”.