VVC – Capítulo 495

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Capítulo 495: Orgullo y prejuicio 7


Hu Qingqing estaba roja en el rostro con ira y vergüenza, miró al adolescente, «¿tengo que pedir tu estúpido permiso por quién me gusta? Qian Lingyu, es mejor que te cuides y te asegures de no estar como el último en la clase nuevamente. ¡De lo contrario, humillaras a tu familia!» Ella pisoteó con su pie y se fue.

Qian Lingyu apretó su puño el cual soltó inmediatamente. Luego, con una sonrisa sombría, se giró hacia Gu Xijiu, «¿cómo las provocaste?»

Gu Xijiu respondió, «por casualidad». No quería hablar más sobre eso. Balanceó la pierna del antílope en su mano y le preguntó, «¿quieres un poco?»

Qian Lingyu miró la cálida hoguera y luego centró su atención en ella, «¿vas a comer sola? ¡De acuerdo, trataré de acompañarte!» Y se sentó directamente frente a ella, tomó la pierna y dio un mordisco.

«Tus habilidades en la barbacoa son bastante buenas. Esta carne se asó a la perfección y es jugosa y sabrosa».

«¡La pierna es mía!» El mejillón ya había llegado a su lado sin que él lo supiera y tomó la pierna que él tenía en su mano.

Qian Lingyu, «…” Se giró hacia los lados y se encontró directamente con los ojos del pequeño muñeco.

Frunció su ceño y los ojos del pequeño muñeco se abrieron de inmediato y lo miraron enojado como si temiera que le quitara la pierna.

Gu Xijiu le ordenó al mejillón, «no tomes comida de otras personas o no te daré más».

El mejillón miró la pierna en su mano y luego a todo el antílope y sabía claramente cuál elegir, pero no estaba dispuesto a soltar la comida que tenía en la mano. Luego, lamió la pierna antes de devolvérsela a Qian Lingyu, «¡para ti!»

Qian Lingyu miró la pierna llena de saliva, frunció sus labios y sacudió la cabeza con decisión, «¡no, ya no la quiero más!»

El mejillón inmediatamente la retuvo, «Maestra, no puedes culparme porque él no lo quiere».

Gu Xijiu no pudo evitar sacudir su cabeza y pensó que el mejillón probablemente tenía una obsesión con las piernas y le gustaba comer piernas porque no podía moverse rápido.

Y eso hizo que quisiera alimentarlo con patas de mosquito.

Arrancó un trozo de carne del cuerpo del antílope y se lo dio a Qian Lingyu. Después, preguntó, «¿por qué has vuelto?» Pensó que él no volvería más.

Qian Lingyu gruñó, «pareces algo lastimosa, así que estoy aquí para darte algo».

El mejillón, que se escondía dentro de su caparazón para tragar su comida, repentinamente abrió su caparazón, «¿qué es eso? ¿Es alguna comida deliciosa? He oído que la comida en el Salón Tianju sabe bien. ¿Vas a traer algo aquí?»

Qian Lingyu, «…»

Gu Xijiu dio unas palmaditas en su caparazón, «deja de ser grosero».

«¿Qué tipo de mejillón es?» Qian Lingyu no pudo evitar preguntar, «otros mejillones tienen caparazones grises oscuros, pero este tiene un color rosado…»

El mejillón respondió inmediatamente con orgullo, «es porque soy un mejillón especial».

Entonces, dijo con impaciencia, «¿qué trajiste aquí en realidad? ¡Sácalo rápido! ¡Ser remilgado no es un acto de un caballero!»

Qian Lingyu quería patearlo, pero sintió que no era digno de él.

Se contuvo y le preguntó a Gu Xijiu, «¿no tienes curiosidad?»

Gu Xijiu respondió, «por supuesto que tengo curiosidad».

Qian Lingyu sacó una bolsa de almacenamiento de color azul real y la balanceó, «todo está aquí. Lo pondré en tu casa más tarde».

«¡Algo huele bien! Estoy aquí por el olor y me pregunto si puedo comer algo». Una voz alegre fue escuchada.

Gu Xijiu alzó la cabeza y vio a una persona que venía con una bestia.

La persona era alguien que conocía. Era el octavo príncipe, Rong Che.

Y la bestia era su montura, el Llamador del Viento.