Capítulo 377: Levantándola 4


Di Fuyi mordió su lengua hasta que terminó la reproducción. Con una sonrisa, dijo, “Gu Xietian, déjame preguntarte, ¿por cuánto tiempo Gu Tianchao no había visto a Gu Xijiu?”

“Tianchao acababa de llegar a casa hace unos diez días y Xijiu siempre había estado aislada. Sólo se habían encontrado hace dos días… no se habían visto durante aproximadamente medio año”, explicó Gu Xietian, presa del pánico.

“¿Estás diciendo la verdad?”

“¡Por supuesto! Ambos, hermano y hermana, siempre habían estado en paz sin ningún conflicto, se llevaban muy bien. Tianchao siempre le traía un regalo a Xijiu cada vez que venía a casa y ella también estaba muy apegada a él. Siempre era un regreso feliz. Anteayer fue sólo un accidente. Ambos actuaron por impulso en ese mismo instante”. Gu Xietian estaba haciendo todo lo posible para ayudar a su hijo a escapar haciendo que su error sonará menos serio de lo que parecía.

Nuevamente, Di Fuyi sonrió, “como no se habían visto durante medio año, pareciera que Gu Tianchao no entiende bien a su hermana. No sabía que se había transformado completamente en una nueva persona. Su percepción de ella permaneció como fue hace medio año”.

Sonaba informal, como si estuviera enfrascado en una pequeña charla. Gu Xietian no captó la intención detrás de sus palabras, pero escuchar sus palabras con un tono suave había calmado sus nervios por un momento. Él asintió y dijo, “eso debería ser. Tianchao había pasado la mayor parte de su tiempo en el Clan Jiu Xing durante los últimos seis meses y no volvió a casa ni una vez. Xijiu estaba aislada en su retiro cuando él regresó. Él incluso me preguntó hace unos días para saber cuándo saldría Xijiu de su aislamiento y dijo que realmente la extrañaba…”

El rostro de Di Fuyi se ensombreció inmediatamente. “Hace medio año, el Poder Espiritual de Xijiu todavía estaba en el nivel dos. ¿Cómo pudo Gu Tianchao golpear a su hermana con un movimiento asesino tan vital al nivel cuatro y medio? ¡Él claramente la quería muerta! Si no fuera por ella haciendo una mejora tan impresionante con su Kung Fu en los últimos seis meses, la que hubiera muerto ese día no habría sido esa mujer, ¡sería Xijiu! Gu Tianchao se ha comportado de una manera temeraria – él no sólo insultó al seguidor del Señor, ¡incluso quiso matarlo! ¡Merece una pena de muerte!”

Su última frase fue pronunciada airadamente con un semblante severo, imponiendo así un gran impulso. Hubo una abrupta caída de temperatura en el salón lleno de gente – un escalofrío recorrió sus espinas al escuchar sus palabras.

Incluso el Emperador se había estremecido un poco. Ni siquiera se atrevió a soltar ni una tos.

Gu Xietian no se dio cuenta de que el Maestro Celestial Zuo había estado esperando la oportunidad de atraparlo. Su sudor frío estalló con un frenesí y cayó de rodillas en repetidas ocasiones postrándose, “Maestro Celestial Zuo, mi hijo… mi hijo todavía es joven, él sólo fue irreflexivo en el momento y sólo actuó por desesperación…”

“Entonces, ¿no deberíamos investigar y poner la responsabilidad de matar a alguien por pura desesperación?” La declaración de Di Fiyu lo había callado completamente.

Gu Xietian estaba sin palabras.

Di Fuyi lo ignoró y alzó su mano para hacer un gesto.

Abruptamente, Mu Feng apareció en el salón. Se inclinó y dijo, “¿qué necesitas que haga, maestro?”

“Por favor envía mi orden a Qian Yueran en el Clan Jiu Xing, diciendo que Gu Tianchan de hecho ha insultado y planeado asesinar al seguidor del Señor. ¡Él será ejecutado inmediatamente para advertir a otros que no sigan su mal ejemplo!” Con una orden, Di Fuyi ya había sentenciado a muerte a Gu Tianchao.

Mu Feng respondió rápidamente y desapareció.

El rostro de Gu Xietian cambió completamente, “¡Maestro Celestial Zuo!”

Di Fuyi se giró y lo miró, “Gu Xietian, no distinguiste entre lo correcto y lo incorrecto, hiriendo así al seguidor del Señor e incluso intentaste engañarme. De acuerdo con las leyes de la Tierra Crepuscular Estrellada, deberías ser castigado con un equivalente a una pena de muerte. Haciendo una concesión por ser el padre de Xijiu, por tanto perdonaré tu vida. Sin embargo, eres tan tonto sólo por creer en una historia unilateral y por poner a Xijiu en un gran inconveniente en tu residencia. No te interesó ni preguntar ni a escuchar su situación. Un hombre tan desalmado y sin corazón, ¿qué te califica para ser su padre? ¡A partir de ahora, Xijiu no estará bajo tu cuidado; ella ya no tendrá nada que ver contigo!”

El rostro de Gu Xietian se puso blanco pálido mientras se derrumbaba en el suelo.

Cuando Gu Xijiu rompió todas las relaciones con él hace unos días, sintió un sentimiento de culpa en su corazón, pero no se alarmó.