Capítulo 40: Sintiéndose como una persona pobre


Rong Chu fue educado con ella y dijo con una voz suave, “la subasta está a punto de comenzar. Primero vamos a proceder a esperar en la habitación”. Él cambió el tema y escoltó a la santa hacia la segunda habitación del segundo piso. Rong Yan y las dos hermanas Gu los siguieron por detrás.

¿Había otros VIP también en la sala? ¿Quién podría haber hecho que el arrogante Rong Chu se sintiera tan atemorizado? Esa persona debía ser un gran hombre. Gu Xijiu inconscientemente giraba su taza de té mientras reflexionaba sobre ese asunto.

Después de un rato, Rong Che regresó a la habitación para despedirse de ella. Dijo que tenía una emergencia y debía irse primero. Antes de irse, le entregó a Gu Xijiu una nota que valía 50,000 onzas de plata para que pudiera comprar uno de los artículos de la subasta y no regresara con las manos vacías. Después salió corriendo de la habitación antes de que Gu Xijiu tuviera la oportunidad de rechazar su oferta.

Gu Xijiu frunció sus delgados labios y aceptó la nota.

Después de todo, ella necesitaba dinero. Además, ella se enteró de que la “hierba ilusoria” que había estado deseando tener en sus manos estaba entre los artículos que estarían en subasta ese día. Estaba dispuesta a comprar la hierba a pesar de que costara alrededor de 50,000 onzas de plata, ya que era un artículo raro. Se dijo a sí misma que trataría de devolverle el dinero a Rong Che a su debido tiempo y que en base a sus habilidades, no debería ser tan difícil hacerlo.

“¡Dong!” Se escuchó un sonido claro y agudo de un martillo golpeando desde abajo, lo cual significaba que la subasta estaba comenzando.

Los procedimientos de la subasta eran más o menos los mismos que en el mundo moderno por lo que la subasta comenzó con el artículo más barato.

Esa casa de subastas era la más grande y lujosa en el Reino Feixing y los invitados que se presentaban eran ricos o altos funcionarios. Por eso, los artículos en subasta consistían en artículos que eran raros y difíciles de encontrar en el mercado. El precio inicial más bajo de la subasta fue colocado en 10,000 onzas de plata…

Cuando Gu Xijiu tocó las monedas de plata que tenía en su manga, se sintió como si fuera una persona pobre.

Luego sintió la nota que Rong Che le había dado y esperaba que el precio de mercado de la hierba ilusoria ese día fuera bajo y no costara más que el dinero que tenía. Cuando ya estaban alrededor de un tercio en la subasta, Gu Xijiu había perdido su esperanza de comprar la ilusión ilusionada.

La santa del clan Tianwen prácticamente había estado comprando todas las hierbas que habían sido subastadas. El cuarto príncipe, Rong Chu, era realmente un matón local. Independientemente de cuánto subieron las hierbas durante la puja, siempre superaba en 20,000 a sus competidores como una forma de alejarlos.

Gu Xijiu se dio cuenta de que Rong Chu había comprado una hierba en particular por 60,000 cuando no debería haber costado más de unos 30,000. Era tan rico que Gu Xijiu comenzó a hacer un plan para robarle…

De hecho, debido a que Rong Chu había superado a la mayoría de los otros postores durante la subasta de hierbas tantas veces, habían dejado de pujar cada que se subastaban hierbas.

Después de todo, nadie quería ofender deliberadamente al cuarto príncipe.

Sin embargo, todavía había un par de pujantes extraños entre la gran multitud de personas. Uno de ellos estaba sentado en uno de los asientos de la planta baja. Por su atuendo, parecía un chiquillo estudiado. Tenía labios rojos, un conjunto de dentadura blanca y un par de ojos brillantes. Él también era justo, atractivo y tenía un rostro fino.

No era sorprendente ver a esa persona sentada en el primer piso. Sin embargo, tenía un hábito inusual – cada vez que Rong Chu ofertaba, él siempre levantaba uno de sus largos y bonitos dedos y lo balanceaba delante del subastador.

Como parecía tener un buen temperamento, el subastador siempre pensó que habría pujado por lo menos 10.000 más que Rong Chu. Inesperadamente dijo lentamente, “Agregaré una onza de plata”.

Esas pocas palabras causaron que todos en la sala rugieran a carcajadas.

Nota del autor: El protagonista masculino de este capítulo es Qian Mian y Deidad Santa es su identidad definitiva. Deben tomar nota de sus otras identidades, pero una de ellas es este chiquillo que siempre ofertaba una onza de plata más que Rong Chu.