Capítulo 13: Dejarlo por hoy


Mu Feng y los tres mensajeros estuvieron aún más curiosos sobre el niño.

El Señor tuvo un brillo en sus ojos, “Ustedes cuatro, vayan e investiguen quiénes eran las chicas que sirvieron al Conde Le Hua esa noche”. A través de las pistas que poseía, sospechaba que la persona que mató a Rong Yi podría ser la misma quien había robado la túnica

Mu Feng dijo, “Mi Señor, acabo de comprobar que el Conde Le Hua había estado practicando un tipo de arte marcial que requería del Yin para suplir el Yang. Necesitaba tener sexo con tres chicas cada noche para sacar el Yin de las jóvenes. Después de tener sexo con ellas, las jóvenes morían. Sus subordinados habían estado secuestrando chicas jóvenes para él todo el tiempo para que pudiera practicar. Dos niñas murieron esta noche a causa de él y he encontrado sus cuerpos…”

Mu Lei de pronto se dio cuenta de algo y dijo, “¡Parece que ese tipo ha tenido mala suerte y la tercera chica puede ser la persona que estamos buscando! Mu Feng, ¿has descubierto quién era la tercer chica?”

Mu Feng respondió, “lo he comprobado pero no he encontrado nada sobre ella. No había mucha gente en esa casa, así que nadie había visto a la tercer niña…”

La pista se detuvo allí. Mu Feng y los otros mensajeros se miraron entre sí y finalmente cambiaron su atención hacia su maestro, El Señor.

“¡Interesante! ¡Es impresionante que una niña de doce años posea semejante habilidad!”

Las pupilas negras del Señor se iluminaron y pensó que era gracioso. Agraciadamente jugó con sus dedos y dijo, “vamos a dejarlo por hoy. Ya no tienen que investigar más”. Hoy en día, era raro encontrar una persona tan interesante y eso desencadenó su deseo de jugar con ella…

En un pequeño patio, había tres pequeñas cabañas de ladrillo.

El patio estaba muy limpio y sin pasto. Había sólo algunas flores silvestres que se balanceaban junto al viento en la esquina de una pared.

El interior de la cabaña estaba decorado con unos muebles muy simples, que consistían en una cama, una mesa y una silla. En la mesa, había un jarrón de un estilo ordinario y en su interior había una flor silvestre amarilla, similar a las que crecían en la esquina de la pared. Aligeraba un poco la atmósfera de la cabaña ligeramente oscura.

Ese era el lugar donde se alojaba Gu Xijiu. Estaba ubicado en una esquina de la residencia del General. Era la habitación de un sirviente, pero de hecho la habitación de un sirviente habría sido incluso mejor que esa.

Ella ni siquiera tenía sirvientes y se ocupaba de todo sola. Lavaba la ropa, barría el piso y limpiaba el jardín… Su vida era exactamente como la versión antigua de ‘Cenicienta’.

El sol había salido y algunos rayos de luz solar brillaban a través de los marcos de las ventanas hacia la oscura casa. Gu Xijiu se sentó frente al tocador y finalmente pudo ver claramente su cuerpo.

Aunque estaba mentalmente preparada, todavía estuvo un poco sorprendida cuando vio su rostro. El espejo en el tocador era el único mobiliario que estaba cubierto con polvo. Aparentemente, a la dueña de ese cuerpo no le gustaba mirar al espejo en el pasado.

Gu Xijiu tuvo que limpiarlo varias veces antes de poder verse con claridad a sí misma. Esa generación no era exactamente la verdadera generación antigua, ya que el espejo no estaba hecho de bronce, sino de cristal. No era diferente de un espejo moderno, por lo que podía reflejar la realidad exacta.

Un rostro del tamaño de una palma apareció en el espejo. Sus mejillas no estaban regordetas por lo que hacía que su barbilla se viera más nítida. Si se basara puramente en las características faciales, ese rostro podría ser hermoso.

Las características faciales consistían en una nariz recta, una boca bellamente arqueada y unos ojos grandes. Desafortunadamente, había una gran área de erupción roja en su frente que destruía su belleza. Cuando miró sus manos, estas estaban delgadas y pálidas, sus palmas estaban cubiertas de capullos.