TAS – Capítulo 18

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Capítulo 18: Las huellas sobre el otro camino de la historia

La vasta tierra se encontraba tranquila en las tinieblas donde la naturaleza no emitía ni un solo sonido. Era como si el silencio estuviese de luto por las almas muertas que habían abandonado ese mundo. Una lluvia de meteoritos apareció y desapareció rápidamente sobre el cielo estrellado, como si estuviera tratando de simbolizar los nombres que aparecieron brevemente en la historia.

Bannett silenciosamente se encontraba de pie recto contra el viento frío de la noche. Envió comando tras comando, y los guardias derrotaron a los no-muertos en las ruinas de la aldea Verde. Todos los no-muertos tenían que ser purificados. Todos y cada uno de ellos.

El joven vice-capitán sentía que esa era la única manera de sentirse mejor.

Reviso la hora y observo que le quedaban solo treinta minutos.

Zeta miró la escena desde lejos. Tomo la jarra de vidrio con su mano, y se acercó a la chica que se encontraba a su lado: “Oye, te llamas Irene, ¿verdad?”

Irene se sorprendió un poco.

“Soy Zeta. ¿Quieres un poco?” Levantó la jarra de vino. “Es Vino de Fuego Puro elaborado a partir del Río Cristal. Ryan y yo lo encontramos en una bodega. Lamentablemente, no sé si todavía podre beber esto después de esta guerra…”

Hizo una pausa momentánea.

“Sabes, una vez yo tuve un sueño. Quería ser el mejor explorador.”

“Pero me arrepiento un poco.”

Irene sentía que esa persona era realmente extraña, pero tenía curiosidad de saber por qué se arrepentía.

“¿Por qué?”, ​​Preguntó ella.

“Mi mayor objetivo era descubrir el enemigo lo antes posible, porque al descubrirlos antes justificaría mi valor. Pero ahora lo que más quiero hacer es esconder a los aldeanos. Si puedo esconderlos, al menos no los matarían. ¿Pero sabes que? No puedo hacer nada. No pude hacer nada.”

“No es tu culpa.”

“Pero soy un soldado.” Dijo Zeta y tomo un sorbo del vino: “Cuando mira a esa chica llorar, pensé que habría sido bueno si hubiese muerto como lo hizo Kevin en el campo de batalla. Pero sigo vivo, así que no puedo escapar de esto.”

Irene se calló, y de repente pensó en Brendel. Tenía la extraña impresión de que ese joven que la sacó de todas las situaciones difíciles una y otra vez, podría sacarlos de la oscuridad que los rodeaba.

Tal vez su premonición seria verdad, y todo se resolvería.

Ella esperaba eso en su corazón.

Brendel y Freya se sentaron juntos.

Brendel realmente pensó que no era bueno para consolar a alguien. Pnesó que hubiera sido mejor que alguien más se encontrara allí sentado, pero ese maldito Bannett se fue con una expresión sombría y sin palabras, e Irene se alejó demasiado.

[¿No es esta chica de aquí tu capitán?! ¡Haz algo!]

Fue una suerte que Freya calmara sus emociones rápidamente. Pero seguía mirando aturdidamente al espacio, sus brillantes ojos estaban completamente ensombrecidos, llenos de soledad.

Brendel ya había visto esa mirada antes en el juego. Cuando ella se convirtió en la Diosa de la Guerra, su mirada a veces se veía con la misma tristeza silenciosa, como si nunca pudiera ser consolada. Se sentía un poco triste, el prefería mucho a la inocente y amable Freya, a pesar de que era un poco obstinada y enojona por asuntos pequeños.

¿Pero qué podría decir en este momento? Vaciló durante mucho tiempo, y cuando las palabras tocaron la punta de su lengua, sintió que no eran persuasivas. Las líneas que preparó no parecían ser en absoluto adecuadas.

Replanteando de nuevo sus palabras, ella le hablo primero:

“Sir Brendel”.

“¿eh?”

“¿Por qué crees que tenemos guerras?”

[Uh …]

Nunca había pensado realmente sobre ello. En el juego, los gremios más grandes solían luchar a menudo por beneficios, reputación e incluso por una simple cuestión de orgullo. Los reinos luchaban por el poder, los beneficios y las tierras. Frecuentemente las guerras estallaban sin previo aviso.

En el pasado pudo haber respondido con esta respuesta: “Porque los seres humanos siempre son controlados por sus deseos. E intentan dominar y saquear lo mayor posible, por eso que luchan entre sí.”

Pero ahora era diferente, los sollozos de Freya se grabaron en su mente y nunca podrían ser borrados. Encontró que esa respuesta no tenía sentido. Los humanos eran débiles, pero podían ser resistentes.

“Las guerras simplemente suceden sin darnos cuenta. Lo único que podemos hacer es aceptarlo. Estamos viviendo una época terrible, y no podemos elegir la época en la que queremos vivir. Pero podemos tratar de cambiarla”, dijo Brendel, y de repente las palabras se formaron en su mente:” Tal vez no podamos cambiar todas las cosas, pero al menos hemos tratado de darnos cuenta de esas cosas junto con muchas otras personas. Los recuerdos luchando juntos con esas personas son más que suficientes.”

Recordó los días en que lucho en el juego por Aouine. Sus amigos y personas que compartieron el mismo objetivo y lucharon junto con él. Hubo muchas promesas que se hicieron juntas, y aunque al final todos se separaron, no se arrepentía de tener aquellos recuerdos.

Esos eran sus recuerdos sobre Aouine, sus recuerdos plasmados en su alma.

La joven se quedó en silencio.

“Freya”.

“¿Hmm?”

“Debes haberlos amado mucho”.

“Sí”. Ella respondió: “Cuando mi padre falleció, mi tía y mi tío cuidaron siempre muy bien de mi, estaban orgullosos de mí. También los amé, muchísimo.”

“Estoy desconcertado. ¿Por qué los cielos te eligieron?” Dijo Brendel.

“¿Hmm?”

“Freya, ¿alguna vez has pensado en convertirte en general para proteger esta tierra?”

“¿Cómo es posible, Sir Brendel, estás tratando de burlarte de mí?” La joven se enojó un poco enojada, pero su voz volvió a atenuarse: “Solo quiero ser un buen capitán. Pero mis fuerza solo alcanza para a esto, solo algo tan pequeño. Para lograr cumplir mis responsabilidades hasta el final… todavía falta mucho, y no creo que pueda llegar a ese destino.”

[No, no solo lo lograste, lo hiciste perfectamente. Freya, tú fuiste el último héroe de Aouine, la gente se acordó siempre de ti.] [Los dioses te dieron pruebas extraordinarias y tenías talentos ordinarios. Pero eras humilde, dedicada, amable y fuerte. Estabas más allá de lo increíble.]

Brendel jugó con la pequeña estatua de piedra de la gárgola en su mano. Miró a lo lejos y suspiró: “Freya, no sé qué tan lejos llegaras en el futuro, pero quiero que recuerdes esto.”

“¿Sí?”

“Amigos. No importa qué tan lejos vayas, habrá muchas personas que te acompañarán. Nunca estarás sola.”

Los ojos de Freya se abrieron de par en par, y poco a poco se volvieron brumosos. Pensó en Romaine, Little Fenix, Mackie, Irene y todos los miembros del tercer escuadrón de la milicia.

Y por supuesto, su tía y tío.

Se limpio las esquinas de sus ojos y miró al cielo carmesí que se encontraba iluminado por la aldea ardiendo. Continuó ardiendo, y las llamas en forma de espiral parecían insinuar que la siguiente batalla seria a un más grande.

“Gracias.” le susurró al oído: “Desvergonzado, canalla, Brendel.”

Nuestro protagonista comenzó a toser y ahogarse.

Cuando miró hacia atrás en señal de protesta, observo que sus ojos habían vuelto a su brillo anterior y brillaba como la estrella nocturna más brillante del cielo. Brendel sintió que su existencia en ese lugar valía pena.

La historia había comenzado a cambiar.

Bannett rápidamente encontró lo que quería. Medicina. Aunque el Pueblo Verde parecía haber sido completamente destruido, las cosas que los no-muertos no necesitaban eran comida y medicinas, por lo que simplemente se encontraban apiladas en un rincón.

Además, Brendel estaba allí para ayudarles.

A pesar de que Bucce, Verbin y el Pueblo Verde se encontraban bajo la protección de los guardias, Brendel estaba definitivamente mucho más familiarizado con el área que ellos.

Con sus recuerdos, encontró dos bodegas secretas llenas de medicinas, alimentos y otros bienes. También había hierro fundido, cobre e incluso oro, cosas que eran inútiles en su situación actual, por lo que dejó intacto todo aquello.

No era costumbre habitual de Brendel irse con las manos vacías. Los dueños habían muerto en la guerra y no tenían descendientes.

Esas bodegas eran los lugares favoritos de los jugadores después de que Madara incendiara un pueblo. Si los jugadores encontraran una bodega, sin duda alguna se enriquecerían considerablemente. Debido a eso, Brendel conocía muy bien todos esos parajes gracias a esos jugadores codiciosos.

Dejó los artículos voluminosos, solo quería el equipo mágico.

Bajo los ojos de todos, sorprendidos, abrió rápidamente compartimentos ocultos. En su mayoría estaban llenos de gemas preciosas y oro.

El líder de los jóvenes guardias miró a Brendel con sospecha. ¿Cuándo aprendió algo así y se convirtió en un ladrón?

Brendel sacó una armadura para una mujer en medio de los asombrados murmullos. Se trataba de una armadura antigua adornada con complicados adornos de bronce, pero los símbolos de oro negro mostraban que era una armadura ornamental artística de la época dorada del pasado.

Antes de que terminaran de admirar la armadura, Brendel sacó otra armadura ornamental con una floritura. Le hizo señas a Freya.

“Freya, por aquí”.

“¿Yo?” La futura Diosa de la Guerra se señaló a sí misma.

“Pruébate esto.”

“Espera”, Bannett de inmediato gruño sin pensar: “Brendel, ¿hablas en serio al dejar que Freya se coloque esa obra de arte? No todas las armaduras están destinadas para ver acción, ¿lo sabes bien?”

Brendel lo ignoró y quiso ponerle la armadura a Freya. Pero ella se sonrojó y sacudió su cola de caballo y recibió la armadura ornamental: “Yo, yo misma lo haré.”

Se detuvo sorprendido. No prestó mucha atención a esos detalles menores en el juego. Había ayudado a diferentes jugadoras que eran caballeros y guerreras con su armadura, pero olvidó que se encontraba ahora en otro mundo.

Bannett observó como Freya corrió hacia un área con follaje denso y le preguntó. “¿Qué estás tratando de hacer?”

(TL: Wow .. Brendel intentó desnudar a Freya delante de todos. Ho, ho, ho.)

“¿Qué?”

“Es una armadura ornamental y es muy pesada. No debes estar hablando en serio y dejar que Freya la use en la batalla, ¿verdad? Además, ¿la milicia tan siquiera ha aprendió a luchar usando una armadura antes?”

“¿Demasiado pesada?” Esa era la primera vez que Brendel había escuchado ese argumento. Él le devolvió la mirada con una ceja levantada, preguntándose si se le había metido plomo en la cabeza.

No se molestó en explicarle, e hizo una seña a Freya. Él preguntó: “¿Cómo se siente?”

“Es un poco pesada. No es muy flexible también.”

Los jóvenes detrás de Bannett soltaron una risita burlona. ¿Cómo podría una armadura ornamental no ser pesada? Pero la mayoría de las risas se hicieron en broma y no en burla.

Brendel no prestó atención y cantó: “S’Taz”.

Una palabra antigua, su significado era ‘Viento’.

Medio peto fue instantáneamente envuelto por un aura verde, la cual floto alrededor del cuerpo de Freya y después se envolvió alrededor de todo su cuerpo. La joven se sobresaltó y soltó un grito de sorpresa: “¿Esto es?”

Brendel miró hacia atrás y dijo: “¿Fue la mitad del Anilla de la Emperatriz del Viento, la infundí con el elemento de viento, descrito como pesado? Los diseñadores élficos que diseñaron esta armadura deben estar revolcándose en sus tumbas.”

Bannett y los jinetes se quedaron sin palabras.