Capítulo 493: La mina de las piedras preciosas

Roland se levanto de la cama por el resplandor de la luz del día.

Se puso su abrigo y caminó hacia la ventana. La nieve que cubría los edificios en el exterior se había derretido parcialmente y algunas áreas de techos rojos se revelaban con las paredes grises, sin duda era un contraste diferente en el paisaje. Dentro de la habitación, aún hacía frío, pero al colocarse en la luz del sol, pudo sentir un poco de calor.

La nieve estaba empezando a derretirse.

Entró en su oficina y vio su desayuno ordenadamente en su escritorio. Como de costumbre, había un huevos fritos, panqueques y una taza de agua tibia. Nightingale lo había preparado para él como siempre.

“Gracias”, dijo Roland mirandoeal sofá vacío.

“¿Cómo sabes que estoy aquí?” Nightingale dijo desde el sofá mientras revelaba su figura gradualmente.

“Nunca pasaras por alto la opotunidad de sentarte, si tienes la oportunidad de hacerlo.” Él sonrió y luego puso el huevo entre los panqueques y lo llevo a su boca. “Además, el sofá se esta hundido en donde te sentaste. ¿Cómo podría no saberlo?”

“No me gusta estar sentada en ese lugar.” Corrió hacia el escritorio y se sentó en el borde “Como estar sentada aquí”, agregó.

Roland nunca se cansaba de ver sus movimientos refinados y exquisitos, especialmente los que hacía cuando entraba y salía rápidamente de su Niebla.

“Te ves bien. ¿Tuviste un sueño agradables?”

“Uh-huh, de hecho, tuve un muy buen sueño”, respondió mientras alzaba su ceja un poco.

“Bueno.” Roland se comió apresuradamente su “hamburguesa” de huevo y panqueque y continuó: “Hoy, estarás conmigo.”

“¿Por el asesino?”

“Sí”, respondió, “si Timothy le dio órdenes a los que están en la lista de emblemas, quizás todavía haya otros asesinos en la región occidental. Sin embargo, es imposible para nosotros conocer a cada persona.” Sintió que era una pena que esa gente tan valiente e inteligente y leal a la familia real fuera empleada como asesina. Personas tan capaces como ellos debían ser colocadas en posiciones más prometedoras. Con eso en mente, Roland se decidió aun mas a eliminar la influencia de Timothy lo antes posible.

“Como lo desee, Su Alteza.” Nightingale dijo con una sonrisa, “¿A dónde vamos?”

“A la mina y los pozos de sal bien. Esa es una de las razones por las que vine a la fortaleza.”

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Después de llamar a Petrov y a otro personal relevante en el castillo, el grupo de exploración procedió a los suburbio de la ciudad.

A Roland en realidad le importaban más las minas de hierro de las familias Maple Leaf y Wild Rose, pero aún hacía hizo de la mina de piedras preciosas su primera parada en su gira de exploración, dado que el comercio de piedras preciosas era la industria principal de la Fortaleza Longsong, y la mina de piedras era la más cercana, decidió ir allí.

El camino hacia la mina era terrible, estaba cubierto de lodo debido a la nieve derretida, lo que imposibilitaba el acceso con un carruaje. Por lo tanto, el grupo montó caballos y se movió lentamente y con mucho cuidado. Aproximadamente les tomo toda la mañana llegar al pie de la Montaña Infranqueable. Esa experiencia fortaleció la creencia de Roland del dicho de que “un buen camino es un acceso a la riqueza”. Sin un camino bien hecho a la mina, el querer aumentar su producción no tendría sentido ya que cualquier inclemencia del tiempo podría dificultar fácilmente el transporte del mineral.

Atravesando un estrecho sendero, entraron en la espaciosa cueva de la mina, donde yacía la veta mineral. Aunque 100 antorchas estaban alineadas sobre la cueva, apenas podían iluminar el espacio dentro de ella. Roland miró a su alrededor y preguntó: “¿Es esta una cueva natural?”

“Si su Alteza.” Petrov asintió y continuó: “Fue encontrada por accidente. Solía ​​ser una pared de roca lisa, pero hace unos 300 años colapsó durante un terremoto y reveló esta cueva. Al principio, solo fue utilizada por cazadores locales que se refugiaban de lluvia en la entrada, pero eventualmente, se aventuraron más adentro de la cueva, y encontraron estas coloridas piedras.”

“Conoces muy bien la historia”, dijo Roland con una sonrisa.

“Estas historias son conocidas por todos los lugareños de la región occidental.” Petrov agitó sus manos para hacer señas a un hombre y le presentó a Roland. “Este es Denver Crain, el gerente de la mina. Sabe mucho más que yo sobre los detalles de la cueva.”

“¿Eres un hombre del duque Ryan?”

“No, Su Alteza. Los Crain no pertenecen a ningún señor”, respondió el hombre llamado Denver. Parecía tener unos treinta y pocos años, pero se expresa como un hombre mayor. “Hemos vivido cerca de esta mina durante generaciones y mi antepasado fue uno de los cazadores que encontraron esta mina de preciosas piedras. Hemos trabajado para tres Duquees, y los mapas de la mina que mi familia ha dibujado, pueden estar a la altura de nuestro nombre. Nadie conoce este lugar mejor que los Crains.”

Parecía extremadamente confiado de su conocimiento sobre la mina mientras hablaba con facilidad y fluidez incluso frente a un príncipe del Reino de Graycastle. Su forma tranquila y su uniforme negro le recordaron a Roland a los mayordomos de familias aristocráticas en películas que había visto antes.

Debido al hecho de que todos habían sido revisados por Nightingale, Roland sabía que ese hombre no era un merodeador. Entonces preguntó: “¿Por qué nadie trabaja aquí ahora?”

“Es porque los meses de los demonios acaban de terminar, Su Alteza.” Denver respondió automáticamente: “La nieve en las montañas derretida en agua fluirá hacia abajo. Aunque hemos construido zanjas de drenaje y túneles para transportar el agua a través de la mina, no podemos sacar toda el agua tan rápido como fluye. Como resultado, no podemos ingresar a la mina. De acuerdo con nuestros procedimientos habituales, debemos esperar hasta el verano para reanudar la extracción normal.”

“¿Las minas de hierro en los territorios de las familias Maple Leaf y Wild Rose enfrentan la misma situación?”

“Nunca he estado allí, pero he oído que sus minas de hierro están ubicadas en lugares más altos y sus túneles mineros se extienden hacia arriba. Supongo que su situación puede ser mejor, pero aún tienen que esperar otro mes, antes de poder usar sus minas.”

“Parece que necesitaremos varios motores de vapor para extraer el agua.” Roland se encogió de hombros.

“Motores… vapor, ¿qué es eso?” Denver quedo confundido.

“Una máquina que te permitirá continuar con tu trabajo en todas las estaciones.” respondió el príncipe, sonriendo. “Tienes mucho que aprender sobre la minería.”

Denver movió los labios un poco incrédulo, pero fue capaz de contenerse para no refutar el comentario de Roland.

Roland no notó la expresión de Denver. Pensó que era solo cuestión de tiempo para que esa mina estuviera equipada con vías de tranvía, máquinas de vapor de extracción de agua y un sistema de tracción similar a los ampliamente utilizados en la mina de la vertiente norte de la Ciudad Neverwinter. Ya había vendido con éxito un juego a un magnate de la minería en Silver City. Solo que tenía poco interés en las piedras preciosas, por lo que primero se centraría en las minas de hierro.

“Bien, hemos terminado aquí. Vámonos ahora a la próxima parada.” Roland se dio la vuelta.

“Espere, Su Alteza. Los Crains tienen un pequeño regalo para ti.” Denver, sorprendido por la repentina decisión del príncipe, caminó rápido para alcanzarlo. Sacó una pequeña caja de madera y se la dio.

“¿Ah?” Roland lo tomó con interés. Abrió la caja y vio dos brillantes gemas en el interior, reflejando deslumbrantes rayos rojos y verdes a la luz de las antorchas. Él quedo sorprendido. “¿S-son piedras multicolores?”

“Sí, Su Alteza. Fueron recogidas de piedras preciosas de la más alta calidad y es un tesoro guardado por mi familia durante cientos de años”, dijo Denver, con una mano sobre su pecho. “Los Crain tienen el honor de trabajar para el nuevo señor de la región occidental.”

Roland quedo tan atraído por las piedras preciosas que se perdió la segunda mitad de la oración. Parecían muy familiares, e incluso alguien sin una pizca de conocimiento minero como él había oído sus nombres.

Se llamaron diásporo. (gibbsita)

水 铝 石.