“¿Qué estás intentando hacer con un tablero de 19×19?”

“Sólo espera un poco más, todavía no he terminado. ¡Creación de Materiales!”

Creé alrededor de 400 rocas redondas y planas en blanco y negro.

“¿Son esas piedras blancas y negras?”

Asentí y contesté, “si realmente crees que eres omnipotente y omnisciente, entonces vénceme en este juego. Si lo haces, regresaré a donde pertenezco”.

“¿Por qué necesito jugar conmigo?”

Abaddon respondió algo irritada.

“Dos razones. La primera es que todavía tengo una forma de detenerte, así que esta sería la mejor alternativa para ti”.

Le hice una señal a Lena para que comenzara y juntos creamos una matriz mágica en 3D a su alrededor.

“¡Whoa! ¿Qué se supone que debe hacer esta matriz?”

“Es mejor que no hagas ningún movimiento repentino. Si haces algo sospechoso, la activaré inmediatamente y te enviaré de vuelta 20 millones de años en el pasado. Ese tiempo debería ser más que suficiente para preparar algunas contramedidas”.

Con un movimiento de mi mano, el conjunto comenzó a brillar, demostrando mi voluntad.

“¡Para… para! ¿También deseas quedarte atrapado en este lugar durante los próximos 20 millones de años? Sé que vienes de 20 millones de años en el futuro, así que si me enviaras de regreso perderías la oportunidad de volver”.

“¿Por qué? Puedo usar la misma matriz dos veces”.

“No, hechizos como estos que alteran el tiempo a gran escala causan daños severos a la continuidad del espacio tiempo. Si fueras a usarla en mí, incluso si por algún milagro puedes regresar al futuro, nunca podrás calcular correctamente el período correcto debido a las severas fluctuaciones que se producirían como resultado”.

“Bueno, al menos todo el universo no sería destruido, puedo encontrar algo después de eso”.

Aunque fingía estar completamente bien con ese resultado, la verdad era que las palabras de Abaddon me habían sacudido. Tenía un punto sobre el alterar el tiempo y sus consecuencias.

“Bien, entiendo tu primera razón, ¿cuál es la segunda?”

“Es bastante simple, la segunda razón es que no te cuesta nada. Si pierdo, simplemente regresaré al futuro y podrás hacer lo que quieras”.

“¿Y qué pasa si yo pierdo?”

“Bueno, tengo que admitir que todavía tienes la ventaja en estas negociaciones, por lo que sólo será una penalización leve”.

“¿Qué tipo de penalización?”

“No destruir el universo hasta que tengamos una revancha”.

“¿Revancha? ¿Cuándo ocurrirá eso?”

“Cuando nos encontremos”.

Tendría 20 millones de años de preparación, seguramente en ese momento podría encontrar una manera de derrotarla. También esperaba que el tiempo la cambiara y que no causara problemas en el futuro.

“Hmm, eso no es suficiente”.

“¿No es suficiente?”

“Este es un duelo sobre el cual pende el destino del universo, así que agregare otra condición para darle más sabor. Quien pierda tendrá que dar todo lo que posee al ganador. Simplemente los pisoteare completamente en la victoria y los arrojaré a todos sobre sus rodillas”.

Los ojos de Abaddon irradiaban confianza.

“Debes creer que eres realmente omnisciente y omnipotente”.

“Correcto, de hecho ya deberías sentirte orgulloso simplemente por el hecho de que has desencadenado la curiosidad de un Dios omnipotente”.

‘Bueno, incluso si uno es un Dios, no necesariamente significa que sea omnipotente’.

En ese momento, quizás había subestimado demasiado a Abaddon.

“Explicaré las reglas del juego”.

Sin embargo, Abaddon sacudió su cabeza.

“No es necesario, ya las conozco”.

“¿Qué?”

“Podrías haber pensado que este sería un juego en el que podrías superarme, pero ¿no te había dicho ya? ¡Heredé el poder del mismo Todopoderoso! Aunque mi habilidad para ver más allá del futuro no siempre es precisa, entiendo todo lo que ocurre en el presente. Parece que tienes un chip interesante en la parte posterior de tu cuello que tiene las reglas para el juego”.

¡Tragar!

No pude evitar tragar nerviosamente.

Pensé que no podía ser omnipotente, así que elegí el juego de Go. Era uno en el cual la I.A. se destacaba así que sentí que incluso si fuera en contra de un Dios poderoso, debería tener una oportunidad.

Parecía que eso ahora sería una batalla cuesta arriba.

‘Ella parece captar cualquier cosa dentro este universo’.

Me tomé un tiempo para pensarlo bien antes de responder.

“Que conveniente”.

Finalmente dejé salir las palabras, después de un largo período de silencio.

“Jajaja ~ ¿las cosas no van de acuerdo al plan? Te ves bastante deprimido y tu frente está completamente llena de sudor”.

“Piensa lo que quieras. Sólo estoy emocionado de jugar este juego en contra de un jugador de nivel similar”.

“¡Jajaja! Bien, si estás tan entusiasmado entonces quizás pueda disfrutar de un desafío por primera vez en mi vida”.

“Pero hay una cosa más”.

“Oh, ¿qué es?”

“Empezaré con cuatro piedras de ventaja”.

“Jajaja, ¿tienes miedo de mi omnisciencia y omnipotencia?

Coloque una piedra negra en cada esquina del tablero de 19 y 19.

“No hay komi, así que puedes comenzar en cualquier momento”.

(Se le da un komi de 6.5 puntos al jugador con las piedras blancas, para así compensar la ventaja del jugador negro de obtener el primer movimiento. Sin embargo, dado que hay piedras de ventaja, entonces el komi es de 0.5 puntos).

Abaddon simplemente señaló hacia la intersección y su piedra blanca se movió con vida propia.

‘Hmm… parece que no mentía cuando afirmaba conocer las reglas’.

“No estaba mintiendo”.

La miré sorprendido.

“¿No te dije? Yo sé todo lo que sucede dentro de este universo”.

“Uh…”

Jugamos algunos movimientos más.

Nuestro juego que decidía el destino del universo continuó, no fue favorable para mí. Por supuesto, Lena ayudó, pero Abaddon parecía ser capaz de predecir todos los resultados y estaba alcanzandonos ferozmente.

Yo había subestimado inmensamente a Abaddon. Debido a que me recordaba a Lilinor, pensé que podía vencerla fácilmente, pero después de tan sólo 150 jugadas ya estaba atrás por 1 punto.

‘Wow… a pesar de tener 4 piedras de ventaja’.

“Por supuesto, si hubieras colocado cinco piedras, quizás el resultado hubiera sido diferente, pero debido a tu arrogancia, elegiste sólo cuatro y todas las posibilidades de ganar salieron volando por la ventana”.

Abaddon respondió arrogantemente. Eso me causó bastante frustración y como resultado, desarrollé una estrategia sucia.

“En efecto, es como dices, esperar ganar en tu contra ti fue mi error, tienes razón”.

“¿Ah?”

La expresión de Abaddon cambió a una sorprendida.

“Lena, vamos a crear un triple ko”.

(En Go, un ko es una situación en la que un lado captura una piedra, pero el otro lado no puede capturarla inmediatamente sin colocar un movimiento en otro lugar. Existe una rara situación en la que la vida y la muerte de un el grupo es decidido por tres ko diferentes. En tal caso, el blanco y el negro se alternarán en la captura de uno de los tres ko que pueden durar para siempre. Eso se conoce como triple ko y se considera que da como resultado un empate).

“¡Hagamos eso!”

“¡Qué estás haciendo!”

Abaddon gritó en voz alta.

“Esta es mi respuesta.”

“Estás loco”.

Había logrado crear un triple ko, por supuesto, eso sólo fue posible gracias a la ayuda de Lena. Era una situación en la que ninguno de los dos podía echarse para atrás de ese ko o perdería el juego.

“Esto fue aterrador por un segundo, afortunadamente funcionó al final”.

“¡Maldita sea!”

Seguimos capturando las piedras del otro en el ko y Abaddon se estaba volviendo cada vez más y más frustrada.

Mantuvimos eso durante aproximadamente 10 años, un testamento de la terquedad de Abaddon. Durante ese tiempo, incluso los subordinados de Abaddon, que habían sido liberados de las matrices y habían llegado a ver el juego, se habían aburrido y caminaban sin rumbo por el pueblo.

“¡Suficiente! Esto no tiene sentido”, declaró Abaddon.

“Demasiado cierto, ¿cuántas veces hemos estado recapturando las mismas piedras?”

“Han sido 233,201 veces, Johra”.

Lena respondió.

“¿Has escuchado eso, Abaddon?”

“¡Mierda!”

Ella impotentemente deslizó sus garras hacia la arena del desierto. A pesar de su poder abrumador, todavía estaba obligada a cumplir el juramento que había hecho y no podía dejar atrás su palabra.

Si eso continuaba, el resultado del juego sería un empate, lo que significaba que ninguno de nosotros había perdido.

“¡Estás loco!”

“¿Cuántas veces tienes que decir eso?”

“Bien, yo concedo. Renunció, ¡tengamos nuestra revancha!”

Hice lucir mi sonrisa tramposa.

“Yo he tenido éxito al final”.