GDK – Capítulo 919

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Capítulo 919: Agradable a la vista


El dios alto calvo vio que Sanguis, Bollands y Gilbert junto a sus fuerzas eran mucho más débiles que las suyas y por lo tanto planeaban exterminarlos entre todos. Si ninguno de ellos sobrevivía para contar el cuento, nadie sabría quién los asesinó y no vengarían sus muertes.

Tan pronto como el calvo dio fríamente la orden de atacar, todos en el grupo cargaron al frente. Bollands, Sanguis, Gilbert y sus guardias divinos fueron rodeados con más intensidad. Sellaron cada pulgada de espacio por la que pudieran escapar.

“¡Aniquílenlos!” ordenó el dios alto calvo con una mueca. Sin embargo, él y el otro dios alto del viento de la etapa tardía, no entraron en acción. Quizás pensaron que Bollands, Sanguis, Gilbert y los otros podrían ser fácilmente derribados por sus subordinados.

Cinco o seis dioses altos y más de un centenar de dioses medios los rodearon. Esos dioses altos eran de las etapas tempranas y medias. Sanguis y Gilbert apretaron sus dientes y avanzaron, cada uno interceptando a un dios alto.

Bollands rápidamente los siguió por detrás y liberó su afilada espada voladora. La atmósfera estaba llena con un intento asesino tan intenso que se coagulaba en materia. Un dios alto en la etapa temprana quien estaba muy cerca del viejo se sobresaltó por el aterrador intento asesino. Los resplandores de espada destellaron. Durante la fracción de segundos que perdió su concentración, recibió profundas heridas a través de su pecho.

“¡Sanguis, Gilbert, buscaremos una oportunidad para escapar!” gritó Bollands tan pronto como forzó a su oponente a que se retirara.

Una helada luz brilló en los ojos de Sanguis y Gilbert mientras estos comenzaban a atacar a sus oponentes con más ferocidad. Hicieron poderosos pero arriesgados ataques sin ninguna preocupación por sus propias vidas. Como sus oponentes no estaban dispuestos a sacrificar sus propias vidas para matarlos, no tenían más opción que tomar medidas defensivas.

Sin embargo, Sanguis, Bollands y Gilbert no tenía que enfrentarse a tres sino a seis dioses altos. Cuando todos ellos se reunieron y comenzaron a atacar en grupo, el trió inmediatamente perdió su ventaja. Habrían perecido en sólo minutos si no fuera por sus arriesgadas medidas defensivas.

Mientras los seis dioses altos habían rodeado a Sanguis, Bollands y Gilbert, los más de cien dioses medios Franjistas rodearon a los guardias de la Casa Han con sonrisas heladas. Luego, repentinamente, comenzaron simultáneamente su asalto sobre los guardias.

Aunque los guardias de la Casa Han eran abrumados por los números al menos dos veces, su fuerza de combate era mucho más grande que la de los Franjistas. Bruscamente se extendieron como si fueran un machete gigante. No sólo evadieron la mayoría de los ataques, se las arreglaron para causar tremendas bajas en sus enemigos.

Después de que las dos fuerzas intercambiaron el primer golpe, de los guardias de la Casa Han, cinco estaban heridos y uno fue asesinado. ¡Mientras tanto, de los Franjistas, treinta fueron heridos y diez fueron asesinados!

Aunque los combatientes de ambas fuerzas estaban todos en el reino del dios medio y los Franjistas superaban en número a los guardias de la Casa Han, los últimos se las arreglaron para ganar la ventaja con sólo un golpe. El rostro del dios alto calvo se sacudió cuando observó el fenómeno inusual. Inmediatamente, instruyó, “¡separen a dos dioses altos para matar a esos guardias!”

Los seis dioses altos quienes estaban peleando con Sanguis, Gilbert y Bollands inmediatamente se dieron cuenta al escuchar esa orden que sus subordinados estaban perdiendo. Uno de los dioses altos en la etapa temprana y uno en la etapa media dejaron de atacar al trió y cargaron hacia los guardias. Los dos dioses altos se las arreglaron para darle la vuelta al curso de la pelea. Los guardias pasaron de tener la ventaja a ir perdiendo. Las muertes gradualmente se fueron amontonando.

El trió de Sanguis, Bollands y Gilbert inmediatamente sintió que la presión se redujo. Originalmente, si Sanguis o Bollands todavía no podían encontrar una apertura para escapar en los siguientes minutos, todos estarían condenados. Pero después de que esos dos dioses se retiraron, a pesar de estar heridos, los dos ahora tenían la oportunidad de escapar.

Pero esto aparentemente hizo que el dios alto calvo que sólo observaba la pelea ya no quisiera alargarla más. Viendo que sus subordinados no podían destruir directamente a esos miembros de la Casa Han, se mofó y dijo, “al parecer los rumores son verdad. ¡Esos de la Casa Han no deben ser menospreciados! ¡Humph, incluso así, no escaparan al destino de sus muertes!”

Después de terminar esas palabras, él junto al otro dios del viento gradualmente se acercaron al trió de la Casa Han que se encontraba rodeado. Él iba a hacer que la batalla terminará en el menor tiempo posible.

“¡Vete ahora, Sanguis! ¡O nunca seremos capaces de hacerlo!” gritó Bollands apresuradamente cuando vio que los dos dioses altos en la etapa tardía iban a intervenir.

“Pero ¿qué hay con ellos?” Sanguis les dio un rápido vistazo a los guardias. Sus ojos rojos estaban llenos de renuencia.

“¡Uff!” La fracción de segundo que se distrajo le había permitido a una lanza de hueso atravesar el pecho de Sanguis. La sangre inmediatamente comenzó a fluir desde su herida.

“¡Necesitamos irnos con el fin de vengar sus muertes!” Bollands se puso ansioso cuando vio que Sanguis estaba indeciso. Sabía que cuando esos dos dioses se unieran a la batalla, estos ni siquiera tendrían la oportunidad de desplegar sus técnicas demoníacas de escape.

“Jeje, ¿quieren escapar? ¡No pueden!” dijo el dios alto calvo con una sonrisa burlona mientras hablaba, alzó su mano y lanzó un ataque.

Cuando su mortal ataque estaba por aterrizar en Sanguis, Bollands y Gilbert, una fuerte risa masculina repentinamente sonó y una figura majestuosa cayó entre el trió. Alzó una mano y la energía de la destrucción formó un escudo gris e intercepto los ataques de dios calvo.

“¿Polo?” exclamó este e inmediatamente frunció el ceño. Gruñó fríamente y amenazó, “¡es mejor que no te metas en mis asuntos, o no me culpes por meterme contigo!”

“Buen intento de intimidación, Luca. ¡Pero no te mostraría si te temiera!” Polo hizo gestos y gritó, “¡hermanos! ¡Avancen!”

Después del grito de Polo, cientos de figuras llevando rostros siniestros se revelaron desde las sombras y rodearon a dios calvo junto a sus fuerzas en un instante.

¡El dios alto llamado Luca miró en los alrededores y vio que Polo había traído a más de trescientos expertos y el doble de dioses altos de los que él tenía!

El corazón de Luca se sacudió. Dejó de hablarle con una postura ofensiva al trió de la Casa Han y en su lugar miro enojado a Polo mientras decía, “Polo, debes saber a quién le sirvo. ¿Te atreves a ofender a Lord Logue? ¡Deben saber las consecuencias de hacer eso!”

“No me jodas tratando de intimidarme usando a Logue. ¡No le tengo miedo!” Polo rio arrogantemente antes de decir, “oh, Luca, ¿no te has dado cuenta de que la Franja ahora ya no es la misma? Los Soberanos no son los únicos quienes mantienen el verdadero poder. Estás bien informado de la Franja. ¿Es que no sabes a quien le sirvo?”

Después de escuchar esas palabras, el rostro del dios calvo se sacudió nuevamente como si hubiera recordado una información reciente, cada cazador de dioses en la Franja había sido unificado por una existencia poderosa. Como el aliado de confianza de Logue, Luca estaba muy consciente de que esa persona era Han Shuo.

“¿Le sirves a Han Hao?” El rostro de Luca se volvió grave y su actitud ya no era arrogante.

“Jaja, así que lo sabes. Ahora es mejor que te largues y dejes solas a estas personas de la Casa Han. Le consultaré luego a mi Jefe sobre qué hacer por tu transgresión, pero este día puedes irte”, dijo Polo desdeñosamente con una mueca sugerente.

“Claman ser de la Casa Han, ¿pero cómo sabes si es verdad?” Luca se quejó, “ha habido una maldita tonelada de personas viajando al Nexo clamando que son miembros de la Casa Han. Demonios, incluso un maldito simio clamaría estar relacionado con la Casa Han cuando estuviera en problemas. Si dejáramos ir a todos, ¿cómo seguiríamos haciendo negocios?”

“No me importa, ese no es mi problema. ¡Déjalos ir o yo me aseguraré de que tú te vayas!” amenazó Polo arrogantemente, sin molestarse en argumentar con el calvo.

Luca tenía un rostro enfadado mientras consideraba sus opciones. Entendía que no estaba en posición para pelear pero si dejaba libres a Gilbert y los otros, cuando regresaran con Han Shuo, él y su Soberano tendrían problemas. Por lo tanto, vaciló y no sabía qué opción tomar.

Gilbert repentinamente fue con Polo con una mueca en su rostro y dijo, “hey, tú. ¿Dices que le sirves a Han Hao?”

Polo le dio un vistazo a Gilbert con la esquina de su ojo antes de responder con una voz molesta, “sí. ¿Qué tiene que ver contigo?”

Gilbert estaba asombrado. No esperaba que Polo pudiera ser tan arrogante con él. Inmediatamente, frunció el ceño y le gritó, “maldita sea, conozco a Han Hao desde que estábamos en el Continente Profundo. ¿Tú eres sólo su sirviente y te atreves a hablarme así? ¿Dónde están tus modales?”

Polo se sacudió cuando escucho esas palabras. Le dio un vistazo cuidadoso a Gilbert, Bollands y Sanguis, encontrando que las auras que emanaban del trió eran vagamente similares a la de Han Hao. Con eso, Polo preguntó, “¿realmente son miembros de la Casa Han?”

“¿Qué demonios? Polo, ¿así que deliberadamente te estabas metiendo con nosotros?” Luca el dios alto calvo inmediatamente se dio cuenta de que Polo se había mostrado sólo para buscar problemas.

Este último puso una mueca traviesa y respondió, “jeje, como dices, simplemente hay muchos forasteros viajando al Nexo clamando que son de la Casa Han. ¡No puedo decir si lo son o mienten!”

Mientras Polo hablaba, sacó un espejo mágico. Se dio la vuelta hacia Gilbert y preguntó, “¿cómo te llamas? Necesito reportarlo a mi Jefe”.

“Dile que soy Gilbert el Dragón Oscuro. ¡Aunque ha pasado un tiempo, estoy seguro de que todavía me recuerda!” respondió Gilbert, sonriendo de oreja a oreja.

Polo asintió y fue a una esquina. Sus subordinados lo rodearon antes de que él activará el espejo mágico y se comunicara con su maestro.

Gradualmente, la figura de Han Hao apareció en el espejo. Después de escuchar el relato de Polo, le dio una orden directa.

Este asintió y la llamada se desconectó. La sonrisa en su rostro se desvaneció y regresó junto a Gilbert con una conducta oscura y homicida.

“¿Qué? ¿No me digas que me ha olvidado?” Gilbert entró en pánico cuando vio la apariencia asesina en el rostro de Polo.

“¡Mátenlos a todos! ¡No dejen a nadie con vida!” ordenó Polo con una voz helada.

«¿Matar a quién?” preguntaron muy confundidos sus seguidores.

“¡Idiotas, a Luca por supuesto! ¿No es obvio? ¿Por qué mataría a alguien tan agradable a la vista como Gilbert?”