GDK – Capítulo 913

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Capítulo 913: Explosión


Si alguno de los cuatro dios supremos hubiera atacado a Han Shuo sólo décadas antes, habría muerto sin lugar a dudas. Pero él Han Shuo ahora era una fuerza que podía competir con ellos. Los Superiores de los Dominios de la Muerte, Oscuridad y Destrucción así como el anterior Soberano, Salas, debieron unir fuerzas sólo para tomar la oportunidad de asesinarlo.

“¡No hay escapatoria en esta ocasión, Bryan!” gritó Salas.

Como él había desplegado el Desmontaje de Sangre Demoníaca para escapar de la Ciudad de la Glotonería sólo semanas antes, no se encontraba en su mejor condición y no podía pelear en su punto más alto. Mientras sentía las poderosas auras de cuatro dioses supremos emanando, Han Shuo aceptó que tendría que pelear una batalla con desventajas.

Aunque él podría activar el Desmontaje de Sangre Demoníaca y escapar del Mar Brumoso, usando de nuevo esta técnica de escape en tan poco tiempo tendría serias repercusiones.

Si él usará su técnica para escapar de esta emboscada, su cuerpo demoníaco sufriría serias heridas que le tomaría muchísimo tiempo para recuperarse. Esto significaba que no estaría en su mejor condición después de regresar a la Franja, colocándose bajo un riesgo que no podía aceptar dado como eran los traicioneros Soberanos Tyre y Logue.

Han Shuo llevaba un rostro oscuro mientras sentía las amenazantes auras y atormentaba su cerebro por un plan de escape.

“Nosotros cuatro hemos preparado este momento por un largo tiempo. ¡Ahora que estás dentro de nuestra trampa, puedes olvidarte de escapar!” dijo la colosal figura mientras miraba a Han Shuo con sus ojos verdes. Usando la energía de la destrucción, formó un enorme campo de energía a su alrededor y lo usó para alterar las propiedades del agua del mar, previniendo que él escapara al nadar en el océano.

“Que lástima, pudo haber sido un excelente sirviente”, remarcó el dios supremo enmascarado que estaba sentado en el trono de huesos blancos. Comenzó a acercarse lentamente a él y los huesos blancos que hacían su trono comenzaron a brillar con un halo blanco leche. El aura gris de la muerte del ambiente comenzó a reunirse en él. Los otros tres dioses supremos inmediatamente comenzaron a moverse con una gran armonía.

Los cuatro dioses lentamente encerraron a Han Shuo. Las energías de la muerte, oscuridad, destrucción y el rayo se acumularon lentamente y fluyeron al Mar Brumoso. Ellos desplegaron sus dominios de la divinidad, causando que la región fuera desprovista de todos los otros elementos. Cuatro energías violentas comenzaron a comprimir a Han Shuo desde arriba, abajo, adelante y atrás.

Los cuatro debieron haber discutido detalladamente cómo debían atraparlo y asesinarlo. Quizás hasta practicaron de antemano. Las cuatro energías fueron unidas perfectamente en sus intersecciones y habían sellado cada pulgada del espacio por el que Han Shuo podría escapar mientras convergían lentamente, encogiendo la zona donde podría moverse.

La mente de este se sacudió e inmediatamente supo que no debía permitirse ser el pasivo en la pelea. Si permitiera que las cuatro energías se unieran, no habría manera en que él pudiera resistirse. Aunque su consciencia podría escapar al dividirse en millones de hebras, su cuerpo demoníaco y su demonio infante serían destruidos.

Inmediatamente después, él descubrió que necesitaba librarse de todo eso o no sería capaz de dejar el Mar Brumoso en una pieza.

Han Shuo maldijo en su mente y ya no vacilo. Las energías de miles y miles de demonios repentinamente fluyeron en su cuerpo demoníaco, alimentando el ya inmenso poder que poseía su cuerpo. Estaba determinado a dar una pelea con todo.

Pero en esta ocasión, él no utilizó su transformación y no peleo utilizando el demonio infante incluso aunque esta le brindaría acceso a una vasta cantidad de poder. Aunque las situaciones eran igual de peligrosas, lo que enfrentaba en este mar era diferente de lo que había enfrentado en la Residencia Broadhurst. No sólo debía dejar ese lugar lo antes posible, también debía llevar con él su cuerpo físico.

En aquel entonces en la Ciudad de la Glotonería, él sólo necesito enfrentar la fuerza de dos dioses supremos. Sabía que el ataque del agujero negro desplegado por Yarus no lastimaría su demonio infante.

Pero en este momento, en el Mar Brumoso, no sólo debía enfrentar cuatro dioses expertos, más significativamente, debía enfrentarse a Salas un cultivador de la energía del rayo. Esta energía era enormemente dañina para las formas de vida como los demonios y el demonio infante.

Está siempre había sido la debilidad de las formas de vida sin cuerpo. Aunque Han Shuo no le temía a la energía del rayo de un dios común, Salas no era un dios común. Él estaba preocupado de que su demonio infante pudiera ser lastimado una vez que fuera golpeado por la energía del rayo del dios supremo Salas.

Por lo tanto, no utilizó la Transformación de la Miríada de Demonios y en su lugar transfirió la energía de sus demonios a su cuerpo físico y temporalmente aumentó su fuerza.

Cuando la aparentemente infinita cantidad de poder fluyó en cada célula de su cuerpo, su conducta e incluso su actitud se transformaron. Repentinamente alzó su cabeza hacia el cielo y se rio como un maniático imparable. Mientras tanto, las diecisiete espadas voladoras emergieron de su cuerpo y orbitaron a su alrededor en trayectorias extrañas. Un aura helada, siniestra y maligna surgió mientras estallaban en esas espadas que estaban dibujando largos rastros de luces.

Un instante después, las espadas voladoras repentinamente se unieron en una, transformándose en una enorme espada de cinco metros de ancho y cien metros de largo hecha de un puro brillo de espada.

El Corte Mata Dioses, la segunda forma de la Formación de Espada Asesina de Dioses Avici tomó forma en un instante. Inmediatamente, fue a cortar a Salas quien estaba flotando en lo alto del cielo.

La enorme espada hecha de puro poder parecía imparable. Esta rasgó un agujero en el campo de la energía del rayo y fue viciosamente hacia Salas.

Esté maldijo en su mente, ‘hay cuatro de nosotros, ¡¿por qué jodidos me apunta a mí?!’

Él le temía a Han Shuo después de haber peleado con él en el Pandemonio. El hecho de que no lo buscara después de haberse recuperado de sus heridas era una clara señal de que no tenía la confianza de pelear con él uno a uno. Por lo tanto, cuando vio la enorme espada yendo hacia él, inmediatamente se retiró.

Él no se atrevió a enfrentarse al feroz Corte Mata Dioses. Retrocedió y trató de esquivar el ataque. Con eso, uno de los cuatro poderes que comprimían a Han Shuo se debilitó inmediatamente.

“¡Salas! ¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Recibe el ataque!” gritó furiosamente la persona en el trono de huesos blancos cuando vio que Salas se retiraba.

Desde su punto de vista, el poder de Han Shuo no era suficiente para lastimarlo seriamente con un solo golpe. Pensaba que mientras Salas pudiera soportar el ataque de Han Shuo sólo por un momento, los tres Superiores podrían derivar algo de su poder para ayudarlo a contratacar el poder del Corte Mata Dioses y su enemigo todavía estaría en curso a su completa aniquilación.

Pero Salas obviamente no pensaba lo mismo. Dejo salir un gruñido helado y continuo esquivando el Corte Mata Dioses.

Cuando él se retiró, Han Shuo comenzó a moverse. Las Cuchillas Demoníacas salieron de sus dedos y él se disparó hacia el agujero en la barrera de Salas.

“¡Oh no!” grito la figura oscura que flotaba y era tan colosal como una montaña. Los Orbes de la Destrucción repentinamente emergieron desde él y se lanzaron sobre Han Shuo. Eran como si gotas perladas estuvieran lloviendo sobre él. Iban en grandes números y en densos enjambres, sin permitirle a su enemigo esquivarlas.

Su encarnación de la destrucción también sabía cómo crear Orbes de la Destrucción y entendía que estaban hechas al coagular la energía divina de la destrucción. Esos pequeños orbes, a pesar de su tamaño, eran extremadamente poderosos y mortales. El rostro de Han Shuo se sacudió ligeramente cuando vio esos Orbes de la Destrucción cayendo sobre él como gotas de lluvia.

Con un pensamiento, envió las Perlas de la Aniquilación que produjo y las lanzó para que colisionaran con los Orbes de la Destrucción. Luego, una hebra de su consciencia activó la esencia de sangre dentro de las perlas, con lo que causó que los orbes explotaran violentamente.

La primera ola de explosiones parecía haber activado una reacción en cadena y los orbes restantes explotaron. Una serie de largas, tremendas y estruendosas explosiones sonaron desde el cielo.

Mientras producía las Perlas de la Aniquilación, él tuvo una idea novedosa y añadió una hebra de su energía divina de la destrucción en esas perlas. La idea era activar simultáneamente sus Perlas de la Aniquilación con sus Orbes de la Destrucción para crear un poder de ataque máximo.

Han Shuo había esperado para probar el poder de ataque, pero no esperaba que en lugar de hacerlo con sus propios orbes, lo haría por primera vez con los de un Superior de la Alianza de Cazadores de Dioses.

Mientras los orbes restantes explotaban, estos parecían haber desestabilizado la barrera de energía del rayo desplegada por Salas. Con eso, esta energía también comenzó a explotar. El ruido aumentó de un estruendo a un ensordecedor colapso.

Las explosiones duraron por un muy largo tiempo. Cuando finalmente se detuvieron, la densa niebla sobre el Mar Brumoso fue disipada y la llamativa luz del sol se las arregló para atravesar la atmósfera por primera vez en eones.

“¡La barrera de Salas fue destruida! Dhaka, ¡¿qué demonios te pasa?!” gritó furiosamente la persona en el trono de huesos blancos.

“¡Qué jodidos voy a saber yo!” gritó la colosal figura.

“¡Dhaka, así que tu nombre es Dhaka!” dijo Han Shuo antes de repentinamente reír en voz alta. Después de que la niebla se disipó, a la cegadora luz del sol se le permitió caer en la enorme alucinación, causando que se desvaneciera y revelara a un anciano.

Este tenía el cabello blanco como la nieve y un rostro muy arrugado y marchito, pero sus ojos eran penetrantes y brillaban con vida.

Después de una buena risa, bajo el brillante sol, la figura de Han Shuo se volvió borrosa y repentinamente se dividió en una docena de Han Shuos. Estos escaparon simultáneamente en doce direcciones.

Después de que la barrera de Salas fue destruida, él ya no se encontraba atrapado. Rápidamente salió y realizó su escape sin vacilar.

Los cuatro dioses supremos estaban confundidos cuando descubrieron que la docena de oponentes eran indistinguibles del verdadero. Como no podían decir cuál de ellos era la alucinación, no tuvieron más opción que dividirse e ir al azar por uno de los Han Shuos que escapaban.

Y después de perseguir y asesinar a los ‘Han Shuos’, descubrieron que los restantes habían desaparecido sin dejar rastros. Él había desaparecido de los sentidos de sus almas divinas.