GDK – Capítulo 902

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Capítulo 902: ¿Quién más?


Dentro de la Residencia Kiaran en Ciudad Witherbone, Sha-t’o, uno de los personajes más importantes en la ciudad, en términos de fuerza e influencia, estaba siendo desollado vivo por el despiadado Bollands. Después de un largo tiempo, el patriarca dejó de hacer miserables chillidos. Su cuerpo tuvo espasmos por algún tiempo antes de quedarse inmóvil.

Nadie en la multitud se atrevió a avanzar para detener a Han Shuo después de sentir el aura aterradora que emanaba. Aquellos que habían participado en el ataque a la Casa Han estaban palpitando y el horror podía verse en sus ojos.

La Casa Han que había sido oprimida por un largo tiempo se emociono visiblemente después de que Sha-t’o murió. A pesar de tener una confianza completa en la fuerza de Han Shuo, no esperaban que este hubiera hecho semejantes pasos tan agigantados. Incluso los expertos principales de la ciudad y el Señor de la Ciudad no se atrevía a meterse con él.

“¿Quién más?” Han Shuo le pregunto a Emily.

Ella revisó la multitud en los alrededores con ojos asesinos antes de detenerse en Hill el Señor de la Ciudad. Lo señaló y dijo, “¡ese tipo! Es el Señor de Ciudad Witherbone. ¡Sin su respaldo, Sha-t’o no habría tenido el coraje para hacer algo tan temerario y escandaloso!” Emily había escuchado una cosa o dos de Dagassi y sabía que Hill jugó un papel importante en su persecución.

De hecho cuando la Casa Han pidió ayuda al llegar a la Ciudad Witherbone, no fue Sha-t’o quien llegó al plan siniestro de atraparlos y forzarlos a entregar sus secretos – fue el ambicioso y codicioso Hill. Él era la verdadera mente maestra.

“¿Qué? ¡Yo no tengo nada que ver con esto!” Cuando Hill vio que los miembros de la Familia Han se tranquilizaban después de que Sha-t’o murió, pensó que el asunto había acabado y que no sería implicado. Pero quién sabría qué Emily lo señalaría de la nada.

Como el Señor de la Ciudad, no se suponía que Hill se aturdiera. Sin embargo, como había sentido el poder imparable en Han Shuo y habiendo atestiguado a Sha-t’o siendo despellejado vivo frente a él, perdió su compostura habitual. Los chillidos miserables e inhumanos del patriarca todavía hacían eco en sus oídos.

Han Shuo formo una mueca increíblemente helada mientras observaba a Hill. Dijo, “¿piensas que confiaré en tus palabras o en las de mi gente?”

Un escalofrío viajó hacia abajo por la espina de Hill. Sabía que para ese momento, ninguna cantidad de excusas lo salvaría de ese monstruo. De cómo había ejecutado su venganza sobre Sha-t’o, Hill sabía que Han Shuo era todo menos amable. Con eso, abandonó de inmediato su pensamiento irreal y comenzó a volver a plantear su acercamiento.

“Bryan, esta es Ciudad Witherbone y soy el Señor de la Ciudad. ¿Te atreverías a matarme?” Hill guardó silencio por un momento antes de transformarse repentinamente en un hombre noble con una conducta firme y dura. Era como si hubiera barrido todo rastro de miedo de su mente y se hubiera convertido en otra persona.

Él era en efecto digno de ser el Señor de la Ciudad. Enfrentando a un oponente invencible, Hill era capaz de ajustar rápidamente su mente y encontrar una estrategia para salir. Con toda su concentración y energía, primero purgo de su mente su miedo hacia Han Shuo

Este último se sobresaltó por una fracción de segundo. No esperaba que Hill se atreviera a tomar esa actitud dada la situación en la que estaba, al parecer era como si él no fuera sólo un poco más fuerte que Sha-t’o en términos de fuerza, también era mucho más duro que el patriarca por la virtud de ser el Señor de la Ciudad.

Sin embargo, incluso aunque era el Señor de Ciudad Witherbone y sus guardias divinos los tenían completamente rodeados, Han Shuo todavía podía matarlo a él y su grupo con sólo alzar su dedo. No podía entender de dónde venía la confianza de Hill.

“¿Oh?” Han Shuo alzó una ceja antes de preguntar desdeñosamente, “¿qué hay con eso? ¿Piensas que estos guardias pueden proteger tu trasero?”

Hill interiormente dejó salir un ligero suspiro de alivio después de escuchar esa respuesta. Tenía miedo de que él lo asesinara directamente sin darle la oportunidad de hablar. De lo contrario, estaría muerto sin importar lo buenas que fueran sus razones.

“Sha-t’o es sólo el patriarca de un clan. No está calificado para encontrarse con el Dios Supremo. A su Señoría no le importa si él vive o muere. Pero yo soy muy diferente. Soy el Señor de Ciudad Witherbone y el más humilde de los sirvientes del Dios Supremo de la Muerte. Su Señoría ha implantado su Marca Divina en mi alma. ¡Si soy asesinado, Su Señoría me vengara!” explicó apresuradamente Hill.

Después de escuchar esas palabras, los rostros de los miembros de la Casa Han se sacudieron mientras que a esos guardias de la ciudad pareció que se les inyectó valor. Pensaron que las palabras de su Señor tenían sentido. El Señor de la Ciudad fue señalado personalmente por el Dios Supremo de la Muerte. Si el forastero matara al Señor de la Ciudad, seguramente sufriría la ira del Dios Supremo.

¡Y absolutamente nadie en el Elysium quería recibir la furia de un Dios Supremo!

“Bryan, creo… Que deberíamos dejarlo pasar…” la aprensiva apariencia de Emily le aviso a Han Shuo en voz baja.

Fue ella quien señaló a Hill, pero también fue la primera en aconsejarle que no asesinara a Hill. Sabía que el poder de un Dios Supremo era aterrador más allá de su imaginación. Ella se tragaría la humillación que recibió en lugar de hacer que Han Shuo arriesgara su vida en contra de un Dios Supremo.

“Bryan, no hagas nada impulsivo. En cualquier caso, Sha-t’o ya está muerto… Quizás es tiempo de avanzar…” aconsejo Stratholme. También sabía que un Dios Supremo era extraordinariamente poderoso. No fue fácil para la Casa Han finalmente salir del peligro y no quería que su patriarca fuera asesinado por un Dios Supremo.

En todo el Elysium, si no es que en todo el universo, ninguna existencia se arriesgaría a ofender a un Dios Supremo que tuviera el Epítome y reinará un Dominio Divino. Cada miembro de la Casa Han entendía eso y le aconsejaron a Han Shuo que dejara ir a Hill.

“Parece ser que los miembros de tu clan son personas sensatas. Bryan, admito que eres extremadamente fuerte y que nosotros la Ciudad Witherbone no somos oponentes para ti. Sin embargo, deberías pensar antes de actuar. Si me matas, ni uno sólo de tu Casa Han vivirá para salir del Dominio de la Muerte”, dijo Hill después de que los miembros de la Casa Han coincidieron con su razonamiento, esperando que Han Shuo se rindiera en asesinarlo.

Este último tenía un rostro oscuro mientras le daba al Hill de apariencia complacida una mirada mortal. Sabía que no estaba bromeando. Si lo asesinaba, el Dios Supremo de la Muerte lo sabría instantáneamente y lo más probable es que buscara venganza.

Una rápida serie de pensamientos destellaron a través de su mente mientras razonaba consigo mismo. Después de pesar los costos y beneficios, Han Shuo tomo una respiración profunda y asintió fríamente. Luego dio la vuelta hacia su Casa Han y dijo, “vengan, dejaremos la ciudad”.

Todos dejaron salir un suspiro de alivio. La Casa Kiaran, los guardias divinos de Witherbone y Hill sintieron que estuvieron a solo un poco del infierno. Entendían que si Han Shuo fuera tan temerario como para matar a Hill, la Marca Divina en el alma de este sería destruida y el Dios Supremo de la Muerte aparecería. Si eso ocurría, las consecuencias serían inimaginables.

“Realmente siento lo que le ocurrió a la Casa Han en Ciudad Witherbone. Realmente no era mi intención”, dijo Hill cortésmente. Se sintió relajado cuando vio que Han Shuo se marchaba. No se atrevía a provocarlo para que no cambiara de idea.

Hill hizo gestos, ordenándole a los guardias que estaban agrupados que inmediatamente hicieran un camino para la Casa Han, permitiendo que se marcharan sin obstáculos.

Han Shuo llevaba un rostro oscuro mientras guiaba en silencio a su clan hasta la puerta más cercana. A donde quiera que iba, los guardias automáticamente retrocedían unos pasos. Era obvio que le tenían miedo.

Cada miembro de la Casa Han seguía a su patriarca por detrás. No decían ni una palabra mientras marchaban a través de las calles. A la mañana del segundo día, llegaron a la puerta de la ciudad más cercana.

Parecía que esos guardias habían sido avisados por adelantado. Mucho antes de que la Casa Han estuviera cerca de la puerta, abrieron ampliamente las puertas para que salieran de la ciudad.

Sin encontrarse con algún impedimento, la Casa Han guiada por Han Shuo finalmente salió de la ciudad.

Después de viajar otro medio día, cuando tomaron algo de distancia de Ciudad Witherbone, Sanguis finalmente no pudo aguantar su curiosidad. Vaciló por un momento antes de preguntarle a Han Shuo, “Shifu, ¿realmente vas a dejar que Hill escape?”

“Los voy a escoltar lejos del Dominio de la Muerte. Estarán seguros una vez que estén fuera del Dominio”, Han Shuo tomo una respiración profunda antes de girar hacia Emily y Stratholme para instruirlos, “después de dejar el Dominio de la Muerte, vayan a Ciudad Etérea en el Dominio del Espacio. Busquen a McKinley el Señor de la Ciudad. Él arreglará todo”.

“¡Bryan, por favor, no lo hagas!” Emily estaba preocupada por su seguridad. Rogó, “por favor déjalo pasar. Después de todo, fue Sha-t’o quien nos hizo esas cosas y está muerto. Ya no quiero tomar más venganza…”

“¡Bryan, si matas a Hill, puedes enfurecer a un Dios Supremo!” Stratholme estaba asombrado después de descubrir el plan de Han Shuo-.

“Sí, sé que quizás ofenderé a un Dios Supremo, es por eso que por ahora voy a llevarlos a todos fuera del Dominio de la Muerte. Si lo hubiera asesinado y después aparecía el Dios Supremo, yo sería capaz de escapar pero ustedes serian exterminados por los guardias divinos. Mientras su seguridad esté asegurada, no me importa destrozar Ciudad Witherbone. ¡Humph, para pensar que le temo al Dios Supremo de la Muerte, que estúpido es Hill!” gruñó fríamente Han Shuo.

Cuando él vio que los miembros de su clan todavía iban a tratar de persuadirlo para no hacerlo, alzó una mano y dijo, “es suficiente, he tomado mi decisión”.

“Mayor, ¿tiene la confianza?” preguntó Bollands tranquilamente.

“Tengo la confianza de no perder mi vida, ni siquiera en contra de un Dios Supremo con el Epítome”, respondió Han Shuo después de poner una pequeña sonrisa.

El anciano asintió y no dijo más. Bajo la escolta de Han Shuo, la Casa Han tomo desviaciones alrededor de varias de las ciudades principales del Dominio de la Muerte mientras viajaban en la dirección del Dominio del Espacio.

A menos que desearan más problemas, la Casa Han se apresuró en su viaje. Después de dos meses, salieron oficialmente de los territorios del Dominio de la Muerte. Continuaron viajando hacia el Dominio del Espacio.

Mientras tanto, Han Shuo dejó silenciosamente el grupo y regresó al Dominio de la Muerte él solo.

Estaba planeando asesinar no sólo al Señor de la Ciudad, Hill de Witherbone, también al Señor de la Ciudad, Wallace de la Ciudad de las Sombras. Estaba planeando ofender no sólo a uno de los Dioses Supremos sino a dos a la vez.