GDK – Capítulo 869

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Capítulo 869: Una reunión de expertos


Los seguidores de Salas estaban escapando del Pandemonio, tratando de alejarse tanto como fuera posible.

La batalla entre Ossora y Salas habían producido tremendas fluctuaciones de energía. Como eran dioses supremos de fuerzas similares, tomaría un tiempo antes de que emergiera un victorioso.

Las aterradoras ondulaciones de energías elementales habían alertado a muchos expertos alrededor de la Franja. Siguieron sus sentidos y volaron hacia el Pandemonio, esperando encontrar lo que estaba ocurriendo.

Las tremendas ondas de choque sacudieron la tierra y penetraron en lo profundo de esta. Han Tu, quien estaba creando un túnel para que escaparan, repentinamente dejó de moverse y cerró sus ojos para sentir. No le tomó tiempo el entender lo que estaba ocurriendo sobre el Pandemonio.

El zombi y los otros habían comenzado su evacuación antes de que Ossora y Salas comenzaran su batalla. Actualmente se encontraban bajo una planicie que estaba a cientos de millas del valle.

“¡Al parecer no había necesidad de escapar!” Han Tu parecía gratamente sorprendido por algo. Le dijo a Goron, “regresaré a dar un vistazo. Tú y tus hombres permanecerán aquí por ahora. ¡No te preocupes, creo que Salas se encuentra ocupado como para lidiar con nosotros!”

“¿Por qué? ¿Qué pasa?” Goron estaba sorprendido. Aunque su fuerza era mayor que la de Han Tu, su sensibilidad hacia el elemento de la tierra no era tan grande como el del último y no podía sentir la diminuta ondulación en ese elemento.

“¡Salas y Ossora están peleando! ¡Con la ayuda de Ossora, Salas estará muy ocupado como para arrasar el Pandemonio!” explicó Han Tu con una enorme sonrisa antes de comenzar a volar hacia el otro extremo del túnel subterráneo.

No le tomo tiempo alcanzar a Han Mu, Han Huo, Rose y los otros quienes estaban allí. Inmediatamente les informo que Ossora y Salas estaban teniendo una enorme batalla.

Como ellos actualmente estaban en lo profundo del suelo y a una buena distancia del Pandemonio, no tenían idea de lo que estaba ocurriendo sobre el valle. Ni siquiera Han Mu podía sentir las ondulaciones del alma de Ossora. Se sorprendieron gratamente al escuchar las noticias de Han Mu y preguntaron en una sola voz, “¡¿en serio?!”

Han Tu asintió afirmativamente y explicó sonriendo, “sólo un experto en el reino de Ossora puede producir semejantes ondulaciones de energía de la tierra tan intensas cuando la utiliza. ¡Debe estar ayudándonos!”

“Entonces, ¿qué estamos esperando? ¡Regresemos y demos un vistazo!” dijo Han Huo alegremente. Se dio la vuelta y regresó hacia el Pandemonio.

La batalla cerca del Pandemonio producía una cantidad extrema de ondas de choque y explosiones. Los expertos en las cercanías con la fuerza sobre cierto reino podían detectar la fluctuación de energía. En toda la Tierra del Caos, sólo había algunos expertos que podrían detectar la perturbación desde una gran distancia.

Cada experto súper poderoso que detectó la batalla entre dos dioses supremos a través de las anormalidades en las energías elementales del ambiente, dejaron lo que estaban haciendo y se apresuraron al Valle.

*** Cerca de un cráter volcánico, Han Hao tenía un rostro calmado mientras dirigía una emboscada en contra de una fuerza poderosa.

El poder comandado por él se había incrementado sustancialmente después de subyugar a Polo. Había estado creciendo para rebasar a la mayoría de los poderes en la Franja. Sólo algunos en la Franja estaban al mando de fuerzas más grandes que las de Han Hao.

“¿Qué deberíamos hacer?” Polo, agachado al lado del pequeño esqueleto, preguntó en voz baja.

Ante ellos estaba un grupo de expertos que le servían al Soberano Logue. Era dirigido por un dios alto de la luz. Estaban bastante relajados y descuidados, ya que ningún Franjista se atrevía a meterse con ellos, hasta este día.

Logue era conocido en la Franja por ser un traidor. No era menos aterrador que el vengativo Salas. Hablando normalmente, sus seguidores podían hacer lo que quisieran en la Franja y nadie siquiera pensaría en atacarlos. Incluso Polo quien había vivido en la Franja por muchos años nunca había pensado en atacar a un seguidor del Soberano Logue. Han Hao, sin embargo, decidió emboscar a uno justo después de unir la facción de Polo.

“Maten”, ordenó Han Hao sin ninguna vacilación.

Polo endureció su corazón, se dio la vuelta le hizo gestos. Los cazadores de dioses recibieron sus órdenes y descendieron del cráter. Esos seguidores del Soberano Logue fueron rodeados y fueron atacados inmediatamente sin la oportunidad de entrar en charlas innecesarias.

“Uniremos nuestras fuerzas para asesinar a ese tipo. Todo será sencillo una vez que muera”, ordenó Han Hao mientras señalaba al dios alto de la luz de apariencia arrogante.

“Entendido”, respondió Polo. Había aprendido a seguir dócilmente las órdenes de Han Hao.

Han Hao y Polo emergieron y sin pronunciar palabras, comenzaron a atacar a su objetivo con todas sus fuerzas. El dios alto de la luz, como se esperaba, trato de amenazarlos con Logue. Sin embargo, Han Hao y Polo ignoraron sus palabras y lo acabaron en menos de medio minuto. Todas sus tropas fueron derrotadas por los cazadores de dioses y sus energías divinas estaban siendo devoradas.

Mientras los cazadores estaban consumiendo alegremente la energía divina, Han Hao repentinamente arrugó sus cejas. Alzó su cabeza hacia el cielo y cerró sus ojos. Momentos después, abrió bruscamente sus parpados y reveló un par de ojos brillando con luces siniestras. Ordenó, “les daré a todos diez minutos antes de comenzar a movernos”.

“Pero, Jefe, ese no es tiempo suficiente para devorar toda su energía”, dijo Polo confundido.

“¡Diez minutos!” dijo Han Hao tajantemente. Parecía estar muy impaciente.

Polo había estado en contacto con él por algún tiempo, pero nunca lo había visto siendo tan impaciente. Entendió que algo enorme debió haber ocurrido. Con eso, no puso más objeciones y en su lugar le ordenó a sus subordinados que aprovecharán el tiempo.

Precisamente diez minutos después, sin pronunciar palabras, Han Hao comenzó a volar hacia el Pandemonio. Sus tropas lo siguieron por detrás.

***

De regreso en el Pandemonio, la gran batalla todavía estaba ocurriendo. Ossora y Salas no esperaban que tantos expertos se reunieran a su alrededor.

En ese momento, el propósito se Ossora al pelear con Salas había cambiado ligeramente. Su meta ya no era sólo ayudar a Han Shuo a defender el Pandemonio.

Aunque los Cinco Soberanos eran dioses supremos, la mayoría de las personas seguía tratando de adivinar quién de ellos era el más fuerte.

Para la mayoría de los Franjistas, Tyre era conocido como el Soberano más fuerte mientras los otros cuatro tenían más o menos la misma fuerza. Fue gracias a ese pensamiento que los súper expertos de todo el Elysium tendrían la tendencia de enlistarse en el ejército de Tyre en lugar de otro Soberano. Eso causó que su poder se volviera más y más fuerte.

Si Ossora podía derrotar a Salas, le probaría al mundo que él era más fuerte que Salas, Logue y Wasir. Luego podría ser conocido por los Franjistas como alguien que poseía la fuerza para rivalizar con Tyre.

La verdadera razón de que los Cinco Soberanos pelearan constantemente era por la reputación. En la Tierra del Caos el fuerte era quien tenía la razón, tener una reputación atemorizante era muy benéfico para hacer que los Franjistas se sometieran a sus reglas, elevando su poder.

Unos meses antes Salas había extraído por la fuerza el poder de la fe de billones de sus adoradores durante la batalla en contra de Han Shuo y había utilizado una buena cantidad de energía divina del Pandemonio. Para Ossora, esa era una oportunidad perfecta para derrotar a Salas y ganar una mayor ‘infamia’. Desde luego no dejaría pasar esa oportunidad.

Salas era bastante impetuoso. Si fuera Logue quien estuviera en semejante situación, no habría peleado con Ossora porque era claro para ese traicionero Soberano que sabía contenerse que las probabilidades se encontraban en su contra.

Pero a Salas no le importaban esas cosas. Su mente estaba fija en obtener una retribución. Todos aquellos que infringían su soberanía debían pagarlo con diez pliegues en sangre.

Por esas razones, era poco probable que los dos Soberanos dejaran de pelear pronto.

La gran perturbación sobre el Pandemonio había atraído a varios expertos en las cercanías. Sin embargo, no se atrevían a acercarse al campo de batalla, en su lugar observaban desde la distancia. No podían ver claramente la batalla y sólo podían determinar el progreso de la pelea a través de la fluctuación en las energías elementales.

Las batallas entre dioses supremos eran extremadamente raras. Los seres divinos más comunes no tendrían la oportunidad de atestiguarlas en toda su vida. Para un dios alto que deseara avanzar al siguiente reino, era una oportunidad extremadamente benéfica. Al observar la batalla entre dos dioses supremos, posiblemente podrían llegar a una iluminación y ganar un conocimiento profundo de esas energías y potencialmente, desvelar algunos misterios del reino del dios supremo.

Cada experto en la etapa tardía quería romper a través de ese obstáculo casi inconmensurable en sus cultivaciones. Si fueran a alcanzar el reino del dios supremo, poseerían una fuerza mayor, disfrutando de más ventajas y ganando más seguidores. La tentación era simplemente demasiado grande para resistirla.

Por tanto, los dioses de cada región de la Franja se habían reunido alrededor del Pandemonio para atestiguar la batalla apocalíptica entre dos dioses supremos.

Algunos Soportes se habían aventurado temerariamente en el Pandemonio y descubrieron que estaba cubierto de cuerpos. Ellos vendieron las noticias a esos dioses que se reunieron cerca del Pandemonio y obtuvieron una buena ganancia. Los Franjistas se sorprendieron por lo que averiguaron y comenzaron a discutirlo con aquellos a su alrededor.

Todos esos cadáveres eran seguidores de Salas. Ni uno solo de los fallecidos era del Pandemonio. Incluso alguien sin cerebro podría deducir lo que significaba esa información.

Esos observadores repentinamente se volvieron muy precavidos y curiosos hacia el Pandemonio. Se recordaron a sí mismos que no debían ofender a la gente del valle a menos que quisieran entrar en un problema muy grande para que pudieran soportarlo.

Un día pasó y la batalla sólo se volvió más feroz. El cielo estaba lleno con rayos que golpeaban por todas partes mientras la tierra estaba en un alboroto como un mar durante una tormenta. Explosiones ensordecedoras y poderosas ondas de choque llegaban repetidamente de la región mientras las energías del rayo y la tierra en formas diferentes chocaban a cada segundo.

En ese día, un tipo gordo con una ligera sonrisa armoniosa apareció sobre el Pandemonio. Sus pequeños ojos brillaban con unas asombrosas luces mientras observaba a Ossora y Salas quienes estaban peleando a la distancia.

Un dios alto de la muerte sintió los cambios en la energía de la muerte en el ambiente. Después de alzar su cabeza y observar, gritó con alarma, “¡es el Soberano Logue! ¡Está aquí!”

Todos alzaron simultáneamente sus cabezas para mirar en la misma dirección y vieron a ese gordo resplandeciente. Sus rostros se sacudieron y dejaron el área sin hacer ruido, como si temieran despertar a un monstruo dormido.