GDK – Capítulo 746

0

Capítulo 746: Dioses sobre los dioses


Aobashi y Erebus le contaron su viaje. Han Shuo permaneció en silencio meditando por un largo tiempo.

Finalmente, dejo salir un suave suspiro. Dijo suavemente, “quizás eso fue lo mejor para ella. Su madre debe ser capaz de cuidarla mejor”.

“Me pregunto quién es su madre. Para mí, ella se sentía incluso más formidable que el jefe de los cazadores de dioses. ¡Frente a ella, no pude siquiera alzar un pensamiento de resistir!” exclamó Erebus. Él de alguna forma se sentía aterrado cuando mencionaba a la madre de Andrina.

“Hemos completado la misión y no debería haber ningún cazador alrededor del Fuerte Orquídea del Cielo por algún tiempo. Regresaré a la Ciudad de las Sombras y le reportaré al Señor de la Ciudad contigo”, dijo Aobashi.

“Erebus, ¿sabes algo sobre los orígenes y la fuerza del jefe de los cazadores?” Han Shuo preguntó después de pensar por un momento.

Erebus forzó una sonrisa y respondió, “no tengo idea. Pero de mis observaciones, lo que nos encontramos en el palacio subterráneo era simplemente un clon de ese poderoso ser. Si Andrina no hubiera utilizado algunos métodos secretos para acabar con el clon, ninguno de nosotros viviríamos para hablar aquí”.

‘Salvo yo’, pensó Han Shuo. Él era capaz de utilizar el Desensamble Sangriento para escapar.

“Fue bastante desafortunado para nosotros que ella fuera recogida por su madre. De lo contrario, podríamos haberle preguntado sobre el jefe de los cazadores cuando despertara. ¡Debe de conocer una o dos cosas sobre él!” Aobashi dijo decepcionada.

Han Shuo sacudió su cabeza y la contradijo, “incluso si su madre no la recogiera, estoy seguro de que no nos diría mucho después de despertar”.

“¿Huh? ¿Por qué?” preguntó Erebus. Tomó una ligera pausa antes de añadir más preguntas, “Bryan, ¿cómo fue que la conociste?”

“Me topé con ella por casualidad. Estaba bajo una persecución de los cazadores cuando la encontré la primera vez”, Han Shuo respondió la segunda pregunta antes de explicar, “le he estado preguntando sobre los cazadores desde el día que nos encontramos. Pero todo este tiempo, ella ha tenido los labios sellados y no revelo nada. Dudo que nos contara algo incluso si siguiera con nosotros”.

“Ya veo…” Aobashi asintió y dijo, “entonces bien, no desperdiciemos palabras en discutir entre nosotros y en su lugar vamos hacia la ciudad para preguntarle al Señor de la Ciudad sobre esto. ¡Dado su conocimiento, su Señoría quizás sepa una o dos cosas sobre el jefe de los cazadores!”

“¡Seguro!”, Erebus accedió.

Han Shuo, naturalmente, no tuvo objeciones, permaneció en el Fuerte Orquídea del Cielo por un día mientras Aobashi y Erebus se preparaban para su partida. Pronto hicieron todos los arreglos necesarios y comenzaron su viaje con él.

Medio mes después, los tres llegaron a la Ciudad de las Sombras.

Han Shuo no tuvo tiempo para regresar a su Perla Celestial y en su lugar fue directamente hacia la Residencia Sainte con Erebus y Aobashi para encontrarse con el Señor de la Ciudad Wallace y Andre.

Estos fueron convocados a una extensa habitación donde Wallace discutiría los asuntos oficiales. Los pilares de piedra alrededor de la habitación estaban tallados con patrones milagrosos. Barreras a prueba de sonido se formaban alrededor de la habitación para prevenir que los oídos traviesos espiaran.

Wallace, sentado en su amplia silla, tenía una expresión solemne. Andre estaba de pie a su lado mientras Han Shuo y los otros caminaban hacia ellos.

¿Qué pasó en realidad?” Wallace preguntó con una voz profunda tan pronto como Aobashi y los otros entraron, “el mensaje que transmitieron no era claro. ¿Qué ocurrió en el valle?”

Aobashi, una experta altamente valorada por él, puso una sonrisa amarga en su hermoso rostro. Dejo salir un suspiro y dijo, “es complicado pero comienza así…”

Aobashi narro lentamente su asalto en el valle junto con Erebus interrumpiendo de vez en cuando mientras llenaba los detalles que ella se perdía. Han Shuo estaba de pie a un lado y no dijo ni una palabra mientras hablaban.

Cuando Aobashi mencionó que el jefe de los cazadores destruyó fácilmente el pergamino encantado desplegado por Erebus, para luego lastimarlo gravemente con un rayo de luz desde sus ojos verdes, los ojos de Wallace y Andre estaban muy abiertos. Al parecer estaban extremadamente aterrados por lo que escucharon.

Pronto, Aobashi y Erebus habían completado su relato. Wallace y Andre no dijeron ni una palabra incluso después de que su historia terminó, como si estuvieran meditando sobre algo significativo.

“Esa es toda la historia…” Aobashi aclaró su garganta suavemente cuando vio que Wallace y Andre parecían haberse perdido en sus pensamientos.

La pareja intercambió una mirada sospechosa antes de que Wallace girara hacia Erebus, arrugó sus cejas y preguntó, “¿estás seguro de que el cazador destruyó el Pergamino de la Oscuridad sin mucho esfuerzo?”

“Si, Mi Señor. ¡Sentí como si fuera muy débil cuando peleamos!” respondió Erebus antes de suspirar. Parecía decepcionado por su impotencia.

“No te culpes”, consoló Wallace, “¡incluso si yo estuviera allí tampoco sería oponente en contra de ese jefe de los cazadores!”

Aobashi, Erebus y Han Shuo estaban visiblemente asombrados al escuchar sus palabras. Ese Señor de la Ciudad de las Sombras poseía la fuerza de un dios alto en la etapa tardía. ¡Esas palabras significaban que el jefe de los cazadores poseía una fuerza sobre la suya!

‘¿No significaba eso que era un Dios Supremo? ¿Pero cómo podría un dios supremo ser el líder de los cazadores de dioses?’

“Mi Señor, ¿quiere decir…?” preguntó Aobashi.

Wallace asintió y afirmo, “¡si, es un dios supremo!”

“¡Qué!” Han Shuo no pudo evitar gritar con sorpresa, «¿cómo es esto posible?» Sólo hay doce Dioses Supremos para las doce fuerzas fundamentales. Los dioses supremos no tenían carencia de energía divina, ¡¿cómo podría ser uno de ellos un cazador de dioses?!”

Wallace no le respondió y en su lugar giró hacia Andre y le instruyó, “Bryan todavía es bastante nuevo en el Elysium y no sabe mucho sobre la situación. ¡Por favor, acláralo por mí!”

Andre asintió, puso una expresión solemne y explico, “en efecto tienes razón, hay sólo doce dioses supremos para las doce fuerzas fundamentales. Pero los Dioses Supremos a los que te refieres son los que poseen el epítome, la fuente de la energía elemental y las fuerzas del edicto. Aunque este universo es infinitamente vasto, sólo hay un epítome para cada una de las doce fuerzas fundamentales”.

Hay doce epítomes, uno por cada fundamental y se producen naturalmente. Han Shuo pensaba que sólo había doce dioses supremos en el universo, los Doce con el Epítome.

La voz de Andre se volvió profunda mientras continuó, “pero, hay dos tipos de dioses supremos. El primero son los Dioses Supremos que poseían el Epítome. Sólo había doce de ellos y sólo había uno por cada una de las doce fuerzas fundamentales. Eran los dioses supremos que permiten que vivamos en sus Dominios Divinos, sirviendo”.

“El segundo tipo de dioses supremos era el que a través de millones de años, avanzaba de la etapa tardía del dios alto al reino del dios supremo. ¡Aunque no poseen el Epítome, sus fuerzas son incomparablemente más fuertes que nosotros los dioses altos!”

Han Shuo pensó rápidamente en su mente después de escuchar la explicación de Andre. Inmediatamente, entendió lo que quería decir, “¿estás diciendo que el jefe de los cazadores con el que os encontramos en el valle es un dios supremo sin el epítome?”

“¡Correcto!” Andre afirmó, “conozco el poder del pergamino encantado que Erebus recibió de mi hermano mayor. Ningún experto en el reino del dios alto podría destruir el pergamino sin esfuerzos. Por tanto, sólo había una posibilidad – ¡esa persona es un dios supremo!” Andre hizo una pequeña pausa antes de continuar, “como has dicho, los dioses supremos sin el epítome nunca necesitarían absorber la energía divina de un dios ordinario. Su fuente de energía viene de aquellos quienes los adoran en sus Dominios Divinos y por tanto nunca serán cazadores de dioses. ¡Por tanto, el dios supremo que encontraste en el valle debe ser alguien sin el epítome!”

“¡Realmente no esperaba que fuera un dios supremo!” exclamo Aobashi suavemente. “He escuchado un poco sobre la clasificación de los dos tipos de dioses supremos, pero nunca me encontré con uno. ¡Encontrar uno en el valle es la última cosa que esperaba!”

Esas palabras de Andre habían sorprendido a Han Shuo. Los únicos dioses supremos de los que sabía eran los doce del epítome. Era la primera vez que él sabía que había más de un tipo de dios supremo. Después de pensar por un momento, preguntó, “si sólo hay doce Epítomes producidas naturalmente en el universo y son poseídos por los doce dioses supremos actuales, ¿no significa eso que un dios supremo sin un Epítome nunca será capaz de avanzar en su fuerza?”

Andre pareció estar en problemas ante su pregunta. Vaciló por un largo tiempo y le dio una mirada cuidadosa hacia Wallace. Fue después de obtener su aprobación de este que él explicó suavemente, “sólo hay una manera de que los dioses supremos obtengan el Epítome – ¡por la fuerza! Siguiendo la muerte de un Dios Supremo, su Epítome regresara al cielo y la tierra. Para entonces cualquier dios supremo en la energía podría encontrar el Epítome y fusionarse con el, ese dios supremo será el nuevo maestro del Dominio Divino – ¡el nuevo Dios Supremo!”

“Así que significa que ¿mientras el Dios Supremo con el Epítome siga con vida, los otros dioses supremos cultivando en su energía no tendrán la oportunidad de obtenerlo?” preguntó Han Shuo.

“Si, exactamente”, Andre asintió y continuó, “un Dios Supremo con el Epítome es mucho, mucho más fuerte que un dios supremo regular. Las diferencias son mucho más que la brecha entre un dios medio y un dios alto. ¡Es prácticamente imposible para cualquier dios supremo común, incluso en grandes números, el matar a un Dios Supremo con el Epítome!”

“¿Algún Dios Supremo ha perecido?” Han Shuo continuó preguntando.

Andre mantuvo silencio por un momento antes de asentir y decir, “si, pero no fue causado por un dios supremo común”.

«De acuerdo, es suficiente. Hay algunos temas sobre los que no podemos hablar a profundidad. ¡Son tabú!” Wallace repentinamente interrumpió la conversación entre ambos, sus ojos miraban hacia el techo, como si estuviera preocupado por algo.

Andre inmediatamente cerró su boca y ya no pronunció otra palabra.

Sin embargo, Andre le había dicho suficiente a Han Shuo. Había enfatizado dos veces que la muerte de un Dios Supremo con el Epítome no podía ser causada por ningún dios supremo común. También mencionó que hubo Dioses Supremos que cayeron. Esto significaba sólo una posibilidad – podían ser asesinados por otro Dios Supremo con el Epítome o un ser por encima de su nivel – ¡un Creador!

“Nuestra conversación de este día debería terminar aquí. Espero que ninguno de ustedes diga una palabra sobre lo que hemos discutido. ¡Algunas palabras, si se extienden al público, pueden llamar problemas!” instruyó Wallace solemne. “Muy bien, ahora que he aprendido algo de la historia, debo emprender un viaje al Santuario Principal de la Oscuridad. Andre estará a cargo de todos los asuntos en la ciudad en mi ausencia”.

Había Santuarios de la Oscuridad en cada ciudad del Dominio de la Oscuridad, pero el principal no estaba en ninguna de las ciudades. Nadie excepto por aquellos quienes tenían la aprobación del Dios Supremo podrían conocer la localización.

Evidentemente, Wallace era uno de esos quienes estaban calificados para conocer su localización y entrada. Era claro para todos, la intención de Wallace y su propósito al ir al Santuario de la Oscuridad.

Aunque un Dios Supremo podía iniciar un contacto con sus creyentes, no era fácil para un dios común el encontrarse con el Dios Supremo al que le servían. Aunque todo el mundo en el Dominio de la Oscuridad sabía que este existía, sólo unos pocos eran los que podían en realidad comunicarse con él. Wallace era uno de esos pocos especiales que disfrutaba de ese privilegio.

Él era en efecto un hombre directo. Inmediatamente después de dejar a Andre y con unas pocas palabras, se marchó de la Residencia Sainte, sin la compañía de ningún guardia divino. Nadie sabía a donde había ido.

Después de que se marchó, Andre comenzó a preguntarle cada detalle sobre Andrina. Su curiosidad por ella repentinamente parecía haber crecido diez veces. Como Han Shuo realmente no sabía mucho sobre ella, bajo su interrogatorio, él sólo pudo forzar una sonrisa y explicar, “Señor Andre, realmente no la conozco muy bien. ¡No tiene sentido hacerme todas esas preguntas!”

“¡Has pasado tanto tiempo con ella y no sabes nada!” El corazón de Andre estaba lleno de preguntas, “imagine que tú la conocías mejor. Pero de nuevo, con una madre tan misteriosa, no era de sorprender que ella no contara mucho”.

Han Shuo quedo en blanco por un momento antes de preguntar, “Lord Andre, ¿conoces la identidad de la madre de Andrina?”

Este sacudió su cabeza, pero luego asintió extrañamente ante las ardientes miradas del primero. Era diferente a como se comportaba usualmente. Vaciló por un momento antes de forzar una sonrisa y decir, “no conozco la identidad de la madre de Andrina para estar seguro, pero de las descripciones de Erebus y Aobashi, vagamente puedo conectarla con una persona. ¡Si realmente es esa persona, entonces, Bryan, la suerte está de tu lado!”

Después de pronunciar esas palabras, Erebus y Aobashi lanzaron miradas atentas sobre Andre. Aunque no hablaron, no podía ser más obvio que estaban muy interesados en el tema.

“Puedo estar seguro de que ese cazador de dioses es un dios supremo sin el Epítome. Y, si las descripciones de ambos, son correctas, entonces la madre de Andrina muy bien podría ser un Dios Supremo con el Epítome”, explicó Andre.

“¿Cuál de los doce?” Han Shuo, Aobashi y Erebus gritaron simultáneamente.

Sólo había doce Dioses Supremos con el Epítome, uno para cada fuerza fundamental. Sólo eran doce en todo el universo. El alcance era muy pequeño.

‘No tiene que ver con los Dioses Supremos de la Oscuridad, Muerte y Destrucción. ¿Creo que sus Señorías no lo tomaran como una ofensa?’ Andre vaciló por un momento antes de que dijera con una voz muy baja, “sospecho, que debe ser la más misteriosa – ¡la Diosa del Destino!”