GDK – Capítulo 444

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Capítulo 444: Golpeando al Astuto Atacante


Cecilia y los otros estaban completamente centrados en lidiar con las bestias mágicas que atacaban. Sólo las criaturas de alto nivel permanecían. Lanzándose al frente, estas liberaron fluidos venenosos y hechizos mágicos incesantemente, habilidades con las que indudablemente habían nacido.

Inicialmente hubiera sido algún tipo de reto para Cecilia y su grupo el derrotar a esas bestias. Sin embargo después de que la Barrera de la Debilidad de Han Shuo descendió, las bestias mágicas se ralentizaron tremendamente en un instante. Cecilia y su equipo se las arreglaron para contener sus alientos, reunieron su fuerza mental y tomaron ventaja de la situación para desplegar algunos hechizos mágicos, envolvieron al resto de bestias mágicas en un abismo de sufrimiento.

Los escudos de carne en la línea frontal quienes habían estado de pie todo el tiempo, dedicados a resguardar el área sacaron sus jabalinas y las lanzaron directamente a las bestias, quienes se arrastraban en sus rangos, con sus cuerpos y almas exhaustos por la Barrera de la Debilidad fueron empaladas

“¡Gracias!” Cecilia le grito a Han Shuo, quien estaba a cierta distancia.

“¡No hay problema! No fue nada” él respondió con una ligera sonrisa.

Incluso sin la ayuda de su Barrera de la Debilidad, ella y su grupo podrían haber manejado el ataque de las bestias mágicas, pero no hubiera habido sido así de simple. No hubiera sido simple para los caballeros y los cinco espadachines que hubieran salido sin ningún rasguño como lo habían hecho de no ser por él.

Un maestro de la espada agitaba su imponente arma mientras marchaba dentro del campo de cadaveres. Arranco el núcleo mágico de varias criaturas mágicas de alto nivel uno por uno. Encantado, exclamo, “¡Qué cosecha tenemos aquí!”

“No te entretengas con núcleos por debajo del rango tres, no valen suficientes monedas de oro. ¡Además, es mejor que nos apuremos!” Cecilia lo instruyo desde la distancia.

“Si mi Señora, no tardare”, en un segundo el maestro de la espada llamado Karey respondió, alzando su voz mientras se dirigía hacia varias bestias mágicas que recién acababan de encontrar violentas muertes.

Han Shuo arrugo sus cejas, sintiendo que alguien acechaba desde las sombras. Se estaba acercando a cada segundo, dirigiéndose directamente hacia el maestro de la espada más alejado de todos. La figura emitía una extraña pero poderosa aura. Han Shuo estaba seguro de que una vez que la figura se acercara lo suficiente al maestro de la espada, el resultado ciertamente sería la muerte.

Un pensamiento repentino golpeo su mente. Con una conciencia profunda, traspaso sobre el ser que estaba escondido en el amplio subsuelo. Han Shuo estaba de pie junto a Cecilia cuando se redujo al destello de un brillo negro, luego simplemente desapareció sin dejar rastros.

Cecilia noto que alguien a su lado estaba perdido y bruscamente giro en los alrededores confundida. “¿Qué? ¿Dónde está Bryan?”

Mientras tanto, Karey el maestro de la espada, quien estaba sin darse cuenta recogiendo el núcleo mágico de una medusa, de pronto escucho un ligero silbido, colocándolo al margen. Sin un segundo por perder, un orbe de un humo verde rodó hacia él. El humo verde lo engullo antes de que pudiera reaccionar, como si fuera tragado completamente.

En un instante, Karey sintió como si su cuerpo estuviera siendo sujetado firmemente por una enorme mano, de la cual no había escape. Con semejante presión tan enorme en contra de su pecho, ni siquiera tenía el aliento para pedir ayuda y sólo podía mirar mientras era arrastrado a los arbustos a través de la nube de humo verde, más y más lejos de Cecilia y los otros. Karey rebosaba de miedo sin ninguna pista de lo que estaba ocurriendo. Temía a lo desconocido, pero no había nada que pudiera hacer, no podía moverse ni hablar. Se entristecía más, su corazón se hundía gradualmente.

“No te preocupes, estoy justo a tu lado. ¡Debemos averiguar donde está la cosa que te esta arrastrando!” dijo una voz familiar.

Karey agradeció. Era Han Shuo. A través de Cecilia, él había escuchado el aterrador poder que poseía. Y ahora, habiendo atestiguado que este los rastreaba sin ser detectado, Karey estaba tranquilo. Han Shuo era todo lo que Cecilia describió y más.

El tremendo orbe de humo verde rodó llevando a Karey en el. Sólo después de una media docena de li dentro del Cañón Tarrag fue cuando el humo comenzó a frenarse mientras se acercaba a un suelo lleno de barro. Repentinamente, el una vez estático barro comenzó a generar una inmensa fuerza de atracción, arrastrando a Karey hacia el.

Han Shuo quien había estado siguiéndolos, extendió los cinco dedos de su mano derecha y dejo salir de ellos cinco infinitamente finos destellos de luz verde. Con sus garras como de águila, corto hacia el fango como una bestia.

La masa de barro exploto. Poco a poco el lodo atravesó el cielo sobre el mientras el suelo comenzó a temblar.

Karey estaba sobresaltado por todo el estruendo, todo el tiempo supo que no había escape de eso. Pero en ese momento, las restricciones en su cuerpo se aflojaron. Han Shuo estaba de pie sombríamente ante él, luces verdes aún seguían disparándose de las puntas de sus dedos. Karey recobro su movilidad y trato de alejarse del humo que lo rodeaba. El terrón verde que había estado reteniéndolo fuertemente parecía haber perdido completamente su agarre.

Como un maestro de la espada, no era muy débil. Estallo en un frenesí, saltando del lodo que sobresalía y que ahora lucia como pilares escapando a la orilla.

“¡Muéstrate!” Han Shuo grito hacia el suelo lodoso mientras estaba de pie imponentemente sobre el. Las luces de las puntas de sus dedos se desvanecieron.

Justo después de que reclamara su energía explosiva, el suelo se estabilizo. Las estacas de lodo volvieron a enterrarse en el suelo, revelando una figura humana cubierta de la cabeza a los pies con lodo.

“¿Quién eres?” pregunto la figura, su débil voz crujió casi como una bisagra oxidada.

Han Shuo estaba incrédulo. La voz que estaba escuchando, era indudablemente de una mujer anciana. La figura estaba enterrada profundamente en los arbustos, su rostro todo el tiempo estuvo oscurecido para Han Shuo mientras se acercaba al lodo.

“¿Quién eres tú?” ¿Por qué me atacaste?” Karey replico antes de que Han Shuo pudiera responder.

En un silbido, la figura voló alto en el cielo y se lanzo hacia Han Shuo como si fuera la presa de un ave lista para conseguir su próxima comida. Ella no respondió y en su lugar maldijo, “¡Cómo te atreves a entrometerte en mis asuntos! ¡Tú chiquillo malicioso! ¡Te sacrificare!”

Hebras de un humo verde salieron a través de las siete aperturas de la vieja que lucía simplemente amenazante. Su apariencia era casi como la de los espíritus más viles imaginables.

El humo verde en el aire parecía soplar a través del aire aleatoriamente, pero de hecho se dirigía rápidamente hacia Han Shuo. Comenzó a moverse varias veces más rápido junto cuando se aproximaba a él, atrapándolo sin esfuerzo. El humo verde perforo a través del cuerpo de este por los poros de su piel.

La vieja seguía varios pasos por detrás al humo que fluía de sus ojos y fosas nasales. Tan pronto como las hebras de humo verde se unieron en Han Shuo, ella comenzó a dejar salir la risa más repulsiva. Una ola de una extraña energía estallo de su palma, y con esta lo maldijo.

Cuando los hilos de humo verde entraron al cuerpo de Han Shuo, le dieron una sensación de millones de hormigas devorando su carne y sangre desde el interior. La consciencia de éste podía detectar claramente hasta la última anormalidad en su cuerpo. Cuando vio que la vieja lo estaba cubriendo con su palma, resoplo fríamente y el demonio infante dentro de su cuerpo comenzó a succionar.

La energía entro en su cuerpo, como una ballena tomando agua, fluyendo directamente a través de él hasta el demonio infante. Después de dos rotaciones, se formó una sustancia extraña, aparentemente nutritiva para el demonio infante. Sólo hasta entonces la palma de la vieja alcanzo la parte superior de la cabeza de Han Shuo.

Sus ojos se llenaron de sorpresa y desconcierto. La vieja parecía haber sentido los movimientos inusuales de la energía a través de su cuerpo y grito con terror. Tratando de escapar tan rápido como pudo.

Han Shuo que estaba justo debajo de ella comenzó a sonreír. Él la miro con su brazo extendido y lanzo un puño. En un instante el yuan demoníaco como un cuchillo se vertió en la vieja a través del centro de su palma. Eso destruyo la extraña energía que había estado contenida en su palma como un enorme dragón que sacudía la tierra y continúo directamente por sus intestinos.

Un hilo de sangre broto de la boca de la mujer. Esta había estado intentando volar por el cielo. Su rostro tenía dolor, su corazón estaba lleno de arrepentimiento. ‘Maldición, ¿por qué provoque a este tipo? Después de evadir a la Iglesia de la Luz todos estos años, en un descuido, debido a un solo momento de estupidez ¿voy a morir en las manos de un estúpido demonio? Y todo para nada’, ella pensó suspirando.

Antes de que la vieja incluso aterrizara, Han Shuo voló a la velocidad del rayo y la sujeto con firmeza de su enlodado y enredado cabello. Un hilo de yuan demoníaco entro en su cuerpo y la redujo. Luego la cargo descendiendo al suelo.

Ellos sólo habían intercambiado algunos golpes cuerpo a cuerpo, pero ella ya estaba severamente lastimada y capturada con vida. Incapaz de resistir, el corazón de la vieja estaba lleno de abatimiento y tristeza. No tenía idea de qué demonios estaba mal en el mundo. Ese joven en realidad podía ser más aterrador que aquellos de la Iglesia de la Luz, quienes la habían estado cazando por tantos años. Eso era inaceptable.

Ante esa feroz vieja, Han Shuo no podía mostrar piedad. La arrastro del cabello hacia las aguas menos lodosas y sumergió su cabeza en ellas. Después de algunas enjuagadas el lodo que cubría su rostro en su mayoría se había ido.

“Habla. ¿Por qué nos atacaste? ¿Quién eres?” Han Shuo demando fríamente, lanzándola a un lado sacando un pañuelo para limpiar toda la suciedad de sus manos.