GDK – Capítulo 1001

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Capítulo 1001: Calificaciones


Han Shuo no tenía idea en absoluto de lo que estaba planeando el Dios de la Oscuridad. Mientras sus dos encarnaciones se debilitaban gradualmente entre el vórtice de la oscuridad, él sentía un verdadero presagio de peligro y centró toda su atención en resistir al Dios de la Oscuridad. Fue sólo en ese momento que se dio cuenta de que sus encarnaciones fusionadas imperfectamente todavía no eran lo suficientemente poderosas para lidiar con los Dioses Supremos con el Epítome.

Mientras las dos diferentes fuerzas estaban siendo vencidas por el vórtice, Han Shuo comenzó a sentirse más y más impotente. La única cosa que podía intentar era tratar de fusionarlas, mientras pudiera hacerlo, definitivamente no tendría que temer al Dios de la Oscuridad. Era una pena que fusionar los trece tipos de energía fuera más que difícil. Sería un milagro si realmente tuviera éxito al hacer semejante cosa en tan poco tiempo.

Mientras los poderes de sus encarnaciones caían lentamente, poco a poco comenzó a entrar en pánico. Repentinamente, se le ocurrió una idea. Si no podía fusionarlas, quizás podría tratar de hacer que las energías en conflictos chocarán unas con otras para generar una poderosa reacción.

Inmediatamente hizo que sus dos encarnaciones se acercaran. Ahora, las energías defensivas que tenía alrededor de su cuerpo fueron convertidas en dos diferentes corrientes de energía que embestían y fueron disparadas una en contra de la otra. Una enorme explosión pudo ser escuchada una vez más mientras la fuerza de la acción de repulsión se extendía en todas las direcciones.

Han Shuo se las arregló para utilizar la onda de choque generada por la explosión para impulsarse fuera del vórtice de la oscuridad. Sin un segundo pensamiento, inmediatamente hizo su camino hacia donde hubiera una concentración baja del elemento oscuro.

“¿Oh?” Sonó como si alguien estuviera sorprendido de que las dos encarnaciones de Han Shuo escaparan del poder del Epítome de la Oscuridad. Sin embargo, Han Shuo no podía permitirse el molestarse con algo que no fuera el hacer su retirada en un intento de tomar distancia del Epítome.

Incluso entonces, había subestimado el poder del mismo. Incontables hebras oscuras salieron del vórtice hacia él con una gran velocidad, centrándose en él sin importar cuántas veces girará. Incluso cuando todo era tan oscuro que nada podía verse, las hebras oscuras todavía se las arreglaban para encontrarlo. Sin embargo, Han Shuo era tan rápido que el Dios de la Oscuridad no era capaz de crear otro vórtice para atraparlo.

Luego, un sonido extraño se pudo escuchar descendiendo desde el cielo mientras una ola de energía de la destrucción caía. Han Shuo lo descubrió muy tarde y no fue capaz de evitar que sus dos encarnaciones fueran presionadas en el suelo. Al mismo tiempo, la luz de la muerte apareció frente a él. La silueta de Nestor era ligeramente visible en esa luz.

Las figuras de los Dioses de la Muerte, Destrucción y Oscuridad aparecieron en ese momento ante él. Cuando los vio aparecer, Han Shuo se tranquilizó. No había mucho que pudiera hacer en ese momento para escapar ahora que los tres se habían mostrado.

Incluso si sus dos encarnaciones terminaban destruidas, su cuerpo principal todavía estaba en el Pandemonio. En una apuesta desesperada, forzó a sus dos encarnaciones para que se unieran y cada encarnación sostenía la mano de la otra. Repentinamente, increíbles olas de dolor podían sentirse a través de su cuerpo. Las energías que chocaban viajaban desde cada encarnación a la otra a través de sus manos sujetas que actuaban como un puente que enviaba un gran tormento en las almas de ambas encarnaciones. Era tan doloroso que sentía como si su corazón y viseras estuvieran siendo desgarradas.

Todo el tiempo, no se había atrevido a dejar que las dos encarnaciones se tocaran, debido al dolor de su alma ardiendo cuando sus manos se tocaban accidentalmente. Era la clase de dolor diez veces peor que lo que sintió cuando rompió a través del Reino del Rompimiento del Cielo. Si no fuera por su loca resistencia y fuerza de voluntad que había obtenido al cultivar las artes demoníacas, el dolor en su alma habría causado que estas se disiparan. Sin embargo, también descubrió que cuando las dos encarnaciones se tocaban, generaban un increíblemente poderoso campo de energía. Era su último recurso.

“¡Increíble!”

“¡Asombroso!”

“¡No está mal!”

Los tres Dioses Supremos con el Epítome expresaron su asombro de forma unánime cuando sintieron ese campo de energía mientras Han Shuo miraba con furia a Nestor antes de que dos rayos se dispararan hacia este.

La expresión del dios cambió antes de gritar, “¡no está bien!” Inmediatamente esquivo con pánico.

“¡Bryan, no seas impulsivo! ¡Sólo te estábamos poniendo a prueba y no queríamos lastimarte!” Dijo Nestor después de evitar el ataque. Mientras hablaba, la infinita oscuridad retrocedió y nuevamente la luz de la luna comenzó a encontrar su camino al suelo.

Al mismo tiempo, un frió joven bien parecido y un hombre fornido salieron de la oscuridad. Los dos miraron a Han Shuo, sus ojos brillaban con el inconfundible poder del Epítome.

Cuando Han Shuo escuchó lo que dijo Nestor y vio que los otros dos Dioses Supremos con el Epítome aparecían, vaciló antes de liberar lentamente sus manos. El poderoso campo de energía de pronto ya no se podía sentir.

Luego giró para verlos con enfado, sus palmas todavía crujían por el contacto y emanaban luces coloridas. Era como si sus cuerpos almacenarán una fuerza infinita de la naturaleza que estaba tratando de salir. No sabía si Nestor estaba mintiendo o no, así que se aseguró de no alejar demasiado sus palmas, dejando sólo un puño de distancia entre ellas.

El dolor que sentía se desvaneció repentinamente. Sintiendo los crujidos entre sus palmas, tomó una respiración profunda y le lanzó una mirada hostil al joven bien parecido que portaba el Epítome de la Oscuridad. Se veía verdaderamente joven, de apariencia lastimosa, pero agradable a la vista. Han Shuo usó su consciencia para revisarlo y sintió un poder antiguo aparte del Epítome de la Oscuridad. Era como si fuera una existencia que lo había visto y experimentado todo. Sabía que el hombre sólo era joven en la superficie. No había duda de que había vivido a través de eones y que probablemente existió desde antes que el Continente Profundo.

El Dios de la Oscuridad, Amon, regresó el favor observándolo de pies a cabeza. Después de eso, asintió y dijo con una voz gentil, “eso fue bastante decente. Ahora tienes las calificaciones para hablar con nosotros… Bien, eso de hace un momento fue sólo una lección. Después de todo, asesinaste a dos de mis señores de la ciudad en mi dominio”.

“Yo luché para probar si estabas calificado para hablar con nosotros”, dijo el hombre fornido con el Epítome de la Destrucción. Los tres tenían la misma aura antigua en ellos. Han Shuo sabía que sus apariencias estaban muy lejos de representar su edad verdadera. Su propia edad no podía siquiera compararse.

Incluso entonces, él no bajó su guardia. Observó cuidadosamente sus expresiones y conductas, notando eventualmente que no contenían el menor rastro de falsedad. Sentía que realmente no le pidieron que fuera con ellos con la intención de acabarlo. Poniendo de lado el papel que podía realizar en la apertura de Aethernia, había poco que realmente pudiera hacer si Nestor era serio sobre lidiar con él.

Después de su encuentro, sabía que todavía no era rival para los Dioses Supremos con el Epítome, no hasta que pudiera fusionar sus trece energías. Quizás podría tener una oportunidad si pudiera fusionar las trece energías o después de que su cuerpo principal rompiera a través del Reino del Diablo, lo que causaría que el yuan demoníaco que tenía se transformara. Creía firmemente que nadie sería capaz de ser su oponente si llegaba ese día.

Han Shuo se relajó después de meditar mucho y alejar sus dos manos. Nestor sonrió cuando vio que él verdaderamente les creía.

“No pensé que realmente tomaras a pecho ese pequeño asunto”, dijo Han Shuo con una sonrisa relajada después de girar hacia Amon. Aunque dijo eso, él mismo definitivamente no perdería semejante acto.

Amon pareció un poco sorprendido de lo rápido que Han Shuo había puesto el asunto de lado y lo aprobó en secreto. Aun así, su voz no se escuchaba ni un poco diferente a la de antes. “Wallace y Hofs me sirvieron como señores de la ciudad por mucho tiempo. Incluso si no eran un ejemplo en esa materia, todavía tenían crédito por el tiempo que estuvieron a mis órdenes. Simplemente no puedo dejar que sus muertes queden sin castigo. Pero de ahora en adelante, dejaré ese lado por el bien de nuestra futura alianza. Comencemos con la charla”.

“¿Qué vamos a discutir?” Dijo Han Shuo, sintiendo que su curiosidad burbujeaba. Había viajado realmente lejos sólo para obtener algunas respuestas y eso finalmente iba a ocurrir.

Amon giró hacia Nestor y dijo, “charlaremos sobre la batalla de los dioses y Aethernia”.