EAA — Capítulo 82

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Capítulo 82: El Encantador Feng Jing Tian (4)


«Entonces, ¿qué pasa si es así?» La expresión de Mu Ru Yue se heló. Aún no olvidaba que este hombre había venido a matarla. «Dime, ¿quién te dijo que me mataras?»

Feng Jing Tian gradualmente salió de su estado de shock, y cuando pensó en Mu Yi Xue mintiéndole, su expresión se oscureció. Un rastro de maldad pasó por sus ojos.

«Fue Mu Yi Xue de la Familia Mu.»

Una vez dijo eso, Feng Jing Tian sintió que un aura helada cubría el lugar, observando que la joven frente a él estaba emitiendo tal aura escalofriante, se sorprendió.

«Familia Mu… Como pensé, realmente es la Familia Mu.» Mu Ru Yue se burló. «Nunca los he provocado y, sin embargo, constantemente me provocan. Parece que las lecciones anteriores no fueron suficientes, así que cuando regrese, resolveré todas mis deudas con la Familia Mu. Pero a pesar de que no fuiste el instigador principal, aún así viniste aquí debido a ella, así que…»

Bajó la mirada hacia Feng Jing Tian, ​​quien estaba en el suelo, y su burla se intensificó.

El cuerpo de Feng Jing Tian tembló cuando respondió, sintiéndose ofendido: «No sabía que eras mi verdadera salvadora. Pero… Si la peor situación puede presentarse, entonces es un hecho que sucederá, ¿eh?… me convertiré en tu guardia para protegerte.»

Además, su fuerza no era inferior a la bestia espiritual, así que no importa qué, esta chica no podría hacerle nada.

Sin embargo, Feng Jing Tian estuvo equivocado desde un principio. Independientemente de lo que ella quisiera hacerle a él, no lucharía.

«No puedo permitirme tener un guardia como tú». Mu Ru Yue miró con frialdad a Feng Jing Tian mientras lo decía secamente… era normal que no sintiera confianza hacia el hombre que antes quiso matarla.

Feng Jing Tian se mordió los labios, mientras se tiraba al suelo. Su ropa, ligeramente abierta, reveló un pecho simétrico, mostrando por completo el clásico comportamiento hipnótico de un encantador.

«¿Qué tal si pago el precio y te doy este cuerpo? Ven, ven rápido. Usaré mi cuerpo para pagarte.»

Diciendo esto, cerró los ojos como si estuviera esperando la muerte.

Sin embargo, no hubo ningún movimiento después de un largo período de tiempo, por lo que abrió con lentitud sus ojos y descubrió que Mu Ru Yue y Yan Jin ya estaban lejos de él…

Cuando otra brisa paso por el camino, Feng Jing Tian se sintió como las hojas abandonadas mientras yacía en el suelo.

«Parece que me he enamorado.» La mente de Feng Jing Tian se llenó con la fría apariencia de esa joven. Mientras meditaba sobre eso, se rió entre dientes. «Si ella me da dos golpes, tal vez sea mucho más feliz…»

Si Mu Ru Yue escuchara sus murmullos, probablemente desearía vomitar sangre, puesto que él estaba tomando el camino del masoquismo.

«Niña, ¿vas a dejarlo ir así como así?» Yan Jin levantó su cabeza para mirar, desconcertado, a Mu Ru Yue. Esta joven dama no parecía del tipo que permitiera que su enemigo se fuera así de fácil.

«Él posee una gran fuerza… Como mucho, solo serías capaz de llegar a un punto muerto». Mu Ru Yue frunció el ceño mientras continuaba, «Como no podemos matarlo, solo podemos dejarlo ir. Me siento disgustada por su llamativa apariencia.»

Ver a un hombre tan extravagante, realmente le dio escalofríos…

«Pequeña dama, rápidamente iré a buscarte». Feng Jing Tian miró en la dirección que desapareció Mu Ru Yue y sonrió débilmente. Ahora, él tenía algo más importante que hacer.

Al pensar en Mu Yi Xue, su mirada se oscureció.

Fue su culpa por reconocer a la persona equivocada, pero esa chica no lo aclaró y simplemente aceptó todo con facilidad. Este asunto era intolerable para Feng Jing Tian…

«Mu Yi Xue, ¿no querías que yo la violara? Te dejaré experimentar eso.»

Al decir eso, miró en la dirección que Mu Ru Yue había caminado antes de regresar rápidamente de donde venía.

Pabellón de Fragancias.

Mu Yi Xue caminaba ansiosa de un lado a otro, observando con frecuencia la ventana. Ella no sabía si ese hombre había hecho su trabajo, pero el solo pensar que esa puta era atendida por un hombre, no pudo evitar sonreír de alegría…