EAA — Capítulo 4

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Capítulo 4: Planes


“¡Insolente!” El hombre de mediana edad apretó con fuerza sus puños mientras las venas en su sien sobresalían. Él estaba mostrando una mirada que solo mostraría frente a un absoluto enemigo. “Ting Er es mi hija. ¿Como te atreves a humillarla de esa manera?.”

Parecía que en su corazón, solo Mu Ting Er y Mu Yi Xue eran sus hijas. Mientras que Mu Ru Yue solo era una niña ilegítima que había insultado a su preciosa hija.

“Padre, vamos a dejarlo así”, dijo Mu Ting Er mientras sostenía el brazo del hombre de mediana edad, mordiendo sus labios y sacudiendo su cabeza “Estoy consciente que solo soy una hija adoptada en la Familia Mu. Pero no deseo nada más que el amor de padre incluso cuando perdí a mi padre de sangre cuando era joven.”

El hombre de mediana edad dejó salir un gran suspiro “Ting Er, cuando tu padre murió después de salvar a mi madre, juré entonces que yo te trataría como mi hija biológica. ¿Cómo podría dejar que alguien te lastimara?.”

Él dijo eso mientras miraba a Mu Ru Yue con una oscura expresión. Era obvio que la persona a la que se refería era Mu Ru Yue.

“Padre, el Príncipe Heredero está aún aquí”, Mu Ting Er susurró con la cabeza baja.

Igual que antes, nadie noto su desprecio.

La manera en la que actuó definitivamente no fue para buscar por perdón hacia Mu Ru Yue. Fue porque a «Su Majestad» le gustaban las chicas compasivas. De hecho, fue gracias a acciones como esas que él se había enamorado de ella.

“Jeje, Su Majestad, no he actuado apropiadamente” El hombre de mediana edad se disculpó, ahuecando sus puños para entonces cambiar su mirada hacia Mu Ru Yue. Con el ceño fruncido, él dijo con frialdad “¿Por qué sigues aquí? ¡Desaparece rápido! En el futuro, si te atreves a holgazanear en los alrededores para interrumpir el tiempo de Su Majestad y Ting Er juntos otra vez, ¡romperé tus piernas!.”

Un frío resplandor destello en los ojos de Mu Ru Yue. Pero ya que ella apenas había llegado a ese continente, ella decidió gastar un poco de tiempo para digerir primero la información, así que ella bajó con tranquilidad su cabeza mientras regresa en silencio hacia su habitación guiada por sus recuerdos, aunque no sin antes dirigirle una escalofriante mirada a su padre, Mu Qing.

Mu Qing estaba sorprendido. ¿Desde cuando su hija poseía ese tipo de mirada? Él no pensó mucho acerca de eso, girando su rostro hacia Ye Tian Ge. “Su Majestad, Ting Er es una chica sin matrimonio, pero te ha otorgado su inocencia. No se cuando Su Majestad va a anular el compromiso con esa basura para casarse con Ting Er.”

Las cejas con forma de espada de Ye Tian Feng fruncieron el ceño antes de responder después de un breve momento, “Maestro de la Familia Mu, Ting Er será sin dudas mi esposa principal, pero actualmente no puedo decirle a Padre Real que ya tengo una relación física con Ting Er. De otra forma, conociendo a Padre Real, él querrá darle a Ting Er el título de concubina por cometer tales actos antes del matrimonio. En ese caso, me sentiría mal por no darle a Ting Er el título que merece.”

Su Ting Er era tan hermosa y sobresaliente. Solo ella podía ser digna de ser su esposa principal.

“En ese caso, ¿cuales son los planes de Su Majestad?.”

“En un par de meses, habrá un gran Torneo Marcial en la Ciudad Real. Ting Er es una Practicante de la Tercera Etapa Marcial. No habrá muchos competidores jóvenes que puedan derrotarla. Si ella sale victoriosa, Padre Real va a tener un nuevo nivel de respeto hacia ella, pero por ahora, voy a hablar de ella con mi maestro. Padre Real no puede ignorar las palabras de mi maestro, ya que él es un alquimista.”

Alquimista…

Mu Qing respiró bruscamente con sus ojos destellando.

Ya que las cosas raras son las preciadas, y de acuerdo con su escasez, los alquimistas poseen un alto prestigio en todo el continente. Si alguien fuera amigo de un alquimista, esa persona no necesitaria insistir para obtener píldoras medicinales en el futuro.

“Su Majestad, no se preocupe. Ting Er definitivamente saldrá victoriosa durante ese gran Torneo Marcial. Jeje! Como mencionaste, el número de talentos que pueden superar a Ting Er en esta Ciudad Real es realmente insignificante.”
Mu Qing sonrió. Él tenía una gran confianza en su preciosa hija, la cual crió por cerca de 10 años.