EAA — Capítulo 213

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Capítulo 213: ¿Tu eres Wu Chen, no? (2)


“¡Niña, retrocede!”

La expresión de Yan Jin cambió cuando le gritó a la joven detrás de él.

“Eres un subordinado leal por proteger a tu maestra.” Nangong Zi Feng sonrió burlonamente mientras miraba fríamente más allá de Yan Jin, su mirada aterrizando en Mu Ru Yue. “Si esta fuera tu encarnación anterior, no tendría ni la más mínima posibilidad de tocarte. Es desafortunado para ti que mientras antes tenías tus buenos años, ahora estés teniendo tus años malos. Es cierto que no era comparable contigo en el pasado, pero ahora eres una hormiga a la que menosprecio.”

A pesar de que la fuerza de Nangong Zi Feng había disminuido drásticamente desde el renacimiento a través de la técnica de posesión, todavía había sido capaz de retener una parte de su fuerza. Fue debido a esto que ella había sido capaz de brindar un poder abrumador a la Familia Nangong.

Sin embargo, ella no había olvidado su único deseo desde el mero principio…

¡Buscar a esta mujer y matarla!.

Ella había estado buscando al hermano mayor Zi Huang y a esta mujer durante todos estos años. Sabía que una vez que hubiera un cuerpo de madre adecuado, los dos se reencarnarían en humanos. Sin embargo, era una pena que ya no fueran los expertos que alguna vez fueron en el pasado, ya que hizo que encontrarlos sea un poco arduo. Ni siquiera había sido capaz de sentir su presencia en su lecho de muerte.

Sin embargo, recientemente, su hermano mayor Zi Huang parecía haber tenido un golpe de suerte que le permitió irradiar gran parte del poder de su vida pasada. Ella había usado esa oportunidad para encontrarlo.

Era triste que, con la fuerza actual del hermano mayor Zi Huang, él no fuera capaz de controlar completamente ese poder e incluso estallara sin previo aviso. Probablemente debido a que no estaba dispuesto a lastimar a su mujer, su hermano mayor Zi Huang, siempre la cuidaba desde la oscuridad…

No importaba si era en la vida anterior o esta, su hermano mayor Zi Huang, poseía una capacidad de amor muy profunda. Pero aún así, ese intenso amor nuevamente no estaba dirigido hacia ella… El corazón de Nangong Zi Feng fue perforado tan violentamente que no pudo soportarlo. Se sentía como si una espada hubiera sido utilizada para cortar su corazón en pedazos, dejándola en la oscuridad, desangrandose.

Ella respiró profundamente para calmar sus emociones. El leve frío de la noche ayudó a aclarar su mente. En este momento, Yan Jin aprovechó su oportunidad para atacarla y su poderosa aura surgió drásticamente. Unas llamas negras cobraron vida al alcance de su mano y su figura se volvió borrosa antes de que él pareciera llegar instantáneamente ante ella.

Su palma golpeó el pecho de Nangong Zi Feng, obligándola a retroceder unos pocos pasos. Su extraordinario rostro se oscureció con ira. ¡Este mocoso molesto fue capaz de lastimarla!.

Era solo una pequeña bestia mágica que apenas había entrado en el Reino Xiantian. Él era menos que una hormiga para ella, un experto en el Rango Medio Xiantian.

“¡Ya que estás dispuesto a protegerla hasta tal punto, entonces ve y muére con ella!”

El aura de Nangong Zi Feng se intensificó una vez más.

Bajo la noche, su ropa blanca ondeaba y su pelo bailaba en el viento. Si alguien podía ignorar el odio cruel en sus ojos, entonces Nangong Zi Feng se veía dulcemente seductora.

Fue una pena que su belleza se viera afectada por ese aura siniestra y venenosa…

Mu Ru Yue colocó su dedo en su anillo de almacenamiento. Después de todo, ella no había venido por un impulso. Ella, naturalmente, estaba perfectamente preparada para todas las contingencias, por lo que incluso si no podía vencer a Nangong Zi Feng, aún podía usar sus píldoras para escapar.

“¡Niña, ten cuidado!”

Yan Jin palideció y gritó cuando su túnica negra se elevó por el cielo, cargando hacia la niña luminosa bajo la luna. En ese momento, una figura vestida de púrpura apareció de repente y, en un abrir y cerrar de ojos, la niña estaba a salvo en sus brazos.

El abrazo de este hombre era cálido, y ella podía detectar un olor familiar. El cuerpo de Mu Ru Yue se tensó ligeramente, y con los labios ligeramente temblorosos, murmuró, “Wu Chen…”

‘¿La persona que está abrazándola es su Wu Chen?’

Si no fuera así, ¿por qué este abrazo le trajo tanta seguridad? Era como si su hombre hubiera vuelto a su lado…