EAA — Capítulo 10

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Capítulo 10: Ese Tonto no es Simple


Los ojos del joven se llenaron de lágrimas otra vez. Miró el rostro frío pero adorable de Mu Ru Yue con ojos nublados y dijo: “Hermana Mayor, tu corazón es realmente bueno.”

‘¿Mi corazón es bueno?.’

Fue la primera vez que Mu Ru Yue escuchó a alguien decirle eso.

En su vida anterior, ella era un demonio que tomó numerosas vidas. Si ese hombre no poseyera un aspecto similar al de su hermano, ella no se habría quedado a hablar con él. Aunque… eso no era totalmente cierto.

“Luces mayor que yo, así que deja de llamarme Hermana Mayor.”

“Pero…”

“¡No hay ‘peros’!” Mu Ru Yue lo miró ferozmente cuando ella le interrumpió.

El joven hombre parecía asustado. Sus ojos se tornaron llorosos mientras observó cuidadosamente a Mu Ru Yue, quien tenía una expresión desagradable.

Además, la apariencia lamentable del joven hombre ablandó el corazón de Mu Ru Yue. La adolescente suspiró lentamente, antes de decir “Lo siento, no quise gritarte. Pero esta es la primera vez que nos vemos, después de todo, y tuve la mala suerte de ser tu “cojín”. No debería haber más incidentes cuando nos encontremos de nuevo. Adiós.”

Después de decir eso, agarró a Yan Jin, ya que estaba viendo el espectáculo a su lado, y desapareció bajo la espléndida luz del sol sin mirar atrás.

En consecuencia, ella no noto los cambios en la mirada del joven hombre, el cual no dejaba de mirarla. Su inicial inocencia y mirada seductora se tornó complicada, con rastros de intriga brillando en sus ojos.

Yan Jin, quien estaba siendo cargado por Mu Ru Yue, alzó sus dominantes ojos para observar al joven hombre detrás de ella.

Aunque en ese momento el joven ya había retirado su extraña mirada, él noto algo…

“Ese tonto no es simple.”

“¿Era realmente un tonto inocente?”

Yan Jin se rió, pues ¿qué tenía que ver con él si ese hombre era realmente un tonto o no?

“Oye, ¿escuchaste que la Secta Qing Yun está dirigiendo un examen para ayudar a los practicantes marciales en la Ciudad Fénix a observar su talento innato? Esta clase de oportunidad solo aparece una vez en unos pocos años. Vamos a comprobar.”

‘¿Examen?’

Mu Ru Yue se detuvo y lentamente levantó su cabeza, un pequeño destello brillaba en sus oscuros ojos.

Gracias a los recuerdos de la anterior Mu Ru Yue, ella sabía que la Secta Qing Yun solía visitar la Ciudad Fénix cada tres años para examinar el talento innato de todas esas personas que no habían dado el primer paso para convertirse en artistas marciales.

El talento innato de una persona puede predecir su éxito futuro.

Además, la Secta Qing Yun hacía esto para reclutar a potenciales talentos en su secta. El antiguo prometido de Mu Ru Yue, llamado el Príncipe Heredero Jing, Ye Tian Feng, había sido reclutado para convertirse en un discípulo interno de la Secta Qing Yun debido a su talento excepcional.

“Yo aún no conozco el nivel de mi talento innato. Usare esta oportunidad para averiguarlo.” Mu Ru Yue acarició suavemente su barbilla, el brillo en sus ojos se intensificó.

A pesar de que se había sometido a la prueba de talento innata nueve años antes, sus meridianos habían sido bloqueados en ese momento, por lo que la energía en su cuerpo se había visto obstaculizada, y el resultado de la prueba demostró que era una basura.

“Pequeña niña, ¿estás planeando tomar el examen?” Yan Jin leyó con facilidad los pensamientos de Mu Ru Yue, emocionandose “¡Entonces a por ello! Este Mayor también quiere saber qué clase de talento posees, para ser capaz de poseer el Libro de Alquimia.”

Pensando sobre el Libro de Alquimia que lo había sellado hace diez mil años, Yan Jin rechinó sus dientes con odio otra vez.

“Perfecto.” Mu Ru Yue asintió con una sonrisa. “También estoy realmente interesada en esa prueba.”

Dicho eso, ella siguió a la multitud y se dirigió hacia la sala de pruebas que la Secta Qing Yun había construido.

Sin embargo, Mu Ru Yue sabía que muchas de las personas allí eran sólo espectadores, como si ellos ya supieran cuál sería el resultado. Aquellos que habían sido examinados eran niños pequeños de cuatro a cinco años, por lo que ella se destacaba en la multitud como la luna entre las estrellas.